
| «Las cosas no son lo que parecen.» Heráclito (filósofo griego) NO SON LO QUE PARECEN En las últimas semanas se consolidó una idea bastante extendida que refiere a que el sector agropecuario sería uno de los beneficiarios del actual esquema económico por su nivel de actividad. Los números, especialmente los vinculados a exportaciones, ayudan a sostener esa percepción. Pero cuando uno corre el foco de las estadísticas y se acerca a lo que está ocurriendo en las empresas, lo que se observa es distinto. La campaña en curso, aún sin cerrar, combina una cosecha potencialmente récord con riesgos concretos. Las lluvias demoraron las labores de cosecha, complicaron a la ganadería y a los tambos en distintas zonas, introdujeron incertidumbre sobre la calidad de lo cosechado y agregaron tensión en la logística. En paralelo, la suba de los combustibles generó conflictos operativos concretos, como las recientes dificultades para acceder a los distintos puertos, generando pérdidas relevantes en plena ventana comercial. A esto se suma un frente internacional mucho más inestable y de duración, consecuencias y final abierto. Los conflictos de Medio Oriente comienzan a trasladarse a costos: suben los fletes locales e internacionales, los seguros, los fertilizantes y otros insumos clave. En un negocio de márgenes ajustados, estos movimientos, no son de impacto menor. LEER APUNTES |
| EN QUÉ ANDAN LAS EMPRESAS AGRÍCOLAS Para la mayoría de las empresas, la campaña todavía permanece abierta. Las lluvias de las últimas semanas retrasaron significativamente el avance de cosecha y comenzaron a generar impactos diferenciales según zonas. Mientras algunas regiones lograron sostener relativamente bien la situación, en otras empiezan a aparecer problemas más serios vinculados tanto a calidad como a cantidad. Esto implica que, aun con estimaciones productivas elevadas, el resultado económico final de muchas empresas todavía no está definido. La logística volvió a transformarse en otro foco de tensión. El aumento en los fletes y el conflicto con transportistas complicó el movimiento de mercadería en distintas regiones, afectando la operatoria sobre los distintos puertos, especialmente sobre Necochea. En campañas de márgenes ajustados, este tipo de problemas operativos deja de ser un problema secundario: mayores costos, demoras y pérdidas de calidad impactan directamente sobre el resultado final. SEGUIR LEYENDO |
| SE ARREGLÓ EL CONFLICTO EN LOS PUERTOS El conflicto con los transportistas comenzó a principios de abril, impulsado inicialmente por reclamos vinculados a la actualización de tarifas frente al aumento de costos, especialmente combustible. Sin embargo, aún luego de alcanzarse acuerdos tarifarios parciales, las medidas continuaron en distintos accesos portuarios, afectando principalmente la operatoria en Bahía Blanca y Necochea/Quequén. El impacto económico comenzó rápidamente a escalar: demoras logísticas, buques esperando carga, mercadería retenida, dificultades operativas en plena cosecha y como consecuencia pérdidas económicas importantes. El avance de la cosecha de soja parece haber incentivado a terminar con este conflicto. VER MÁS |

