Interés y distorsión.

Imagino que en dos mil quinientos, o dos mil quinientos veinte, en algún lugar del planeta arreciado por la ventisca, una patrulla de avance formada por decenas de hombres se va a topar en medio de la nieve con una criatura que jamás vieron, y que con el temor humano y cibernético adquirido por entonces la van a rodear y antes del ataque definitivo se comunicarán con la Base, desde donde satelitalmente van a observar a la criatura mientras colocan su más actualizada tecnología para averiguar qué puede ser esa cosa inmensa que se mueve mínimamente, amenazante, erguida, silenciosa, con decenas de brazos que lo protegen y que salen del mismo lugar central con un color casi inexistente, desconocido. Provocaran la alarma en la Base mientras computadoras y circuitos integrados trabajan y aguardan por la respuesta del científico que más sabe, hasta que el hombre después de observar a la maciza bestia a punto de ser destruida por las patrullas y los refuerzos que llegaron en apoyo al lugar, diga con una incipiente sonrisa a medias; “Comuníquele al Sargento que regresen, lo que tiene delante es un árbol”.

Lo trágico y patético de la pelea por Papel Prensa aun no se discute. De un árbol, se produce un promedio de 12.500 hojas. Y para producir una tonelada de papel natural se requiere de quince árboles.

10.000 m2 o una hectárea de árboles libera oxigeno para unas 40 personas durante un año, la misma cantidad de árboles en una hectárea pueden descontaminar lo que los motores de los autos dejan en la atmósfera durante el mismo tiempo. Mientras que una tonelada de papel reciclado evita la tala de siete árboles. 

Además, el dólar y el euro y lo genérico de papel moneda se fabrican con fibras naturales como lino, algodón o con la combinación de ambas; una ironía para nuestros recolectores chaqueños. Si la discusión es Papel Prensa, deberían comenzar a plantar árboles, si la discusión es el dinero, el gobierno o los grupos podrían invertir más en capital social y procurar que cada cosechador chaqueño no muera explotado.

Somos La 5° Pata.

Yayo Hourmilougue.

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