La igualdad final.

YAYO

No anda bien el mundo si comprar oro deja más que invertir en ladrillos o en Capital Social. Si cualquier bono que no es otra cosa que deuda, es más lucrativo que comprar acciones en una Compañía que produce. Si cada PyME vegeta debido a las trabas por conseguir un interés bajo con plazos largos (salvo aquellos sectores reconocidos universalmente por sus cercanías políticas a los Gobiernos). O si algunos piensan que el trasfondo de una nueva ley de entidades financieras debe incluir más de utopía política con condicionantes ideológicos antes que un circuito posible de ser creíble. O si cada Presupuesto Anual padece la inutilidad crónica antes que poder ser empleado. O si para el Indec de Moreno los salarios han crecido si se los compara con la inflación de junio de 2009 a julio de 2010; de lo que debemos deducir que los salarios se incrementaron cerca de un 23,8% en el año, y el IPC (índice de precios al consumidor) creció solamente un 11,2 %, con lo que debería estar sobrándote ropa, azúcar o yerba en tu despensa. O si terminamos convenciéndonos que insultar sin construir es gratis, y que son cosas que el tiempo no se cobra.

El poder embriaga tanto que todo Funcionario es eterno mientras dura en su cargo. Quien siembra resentimiento, cosecha soledades. Y son preferibles cuatro años de sacrificio y riesgo, a una vida de vergüenza.

Cuando se partan estas compuertas que contienen una inundación con toneladas de  in-explicaciones, vamos a quedar a la deriva abrazándonos a cualquier cosa. Y ese es el mayor peligro. Únicamente en la desgracia y el desbande, la política es solidaria igualándonos a todos. En las democracias somos enemigos, en el caos, todos somos parecidos.

Somos la 5° Pata.

YAYO HOURMILOUGUE

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