COLUMNA DE OPINIÓN.-YAYO H.-“INTOLERANCIA”. LA 5PATA.-Publicado el 23 DE MAYO-


La estrategia o el reclamo de abrazos simbólicos, hace años ha dejado de ser una posible solución a muchos de nuestros problemas. Hubo etapas del país de grandes marchas y movilizaciones que funcionaron como instrumentos de cambio. Presión basal, en definitiva, que modificó la historia. Todavía hoy son, y seguirán siendo en buena hora, bienvenidas.

Pero para que aquello ocurriera, existía un respeto implícito de Adversario que los argentinos hemos extinguido en el tiempo. Se vivía para creer en algo. La credibilidad formaba parte de nuestras vidas. Hoy la Adversidad es superada por la Violencia. Esto ocurre cuando no hay una razón para creer en Uno, sino para eliminar al Otro. El Ad-Versario es herido de muerte. Se equivoca así, el camino de la Credibilidad y sin Creencias carecemos de Construcción.

Por estos días, la propuesta de Abrazar una sede judicial para que la Justicia cambie, impulsada nada menos que por diputados, siendo que tienen tanto por hacer, es de resultados ambiguos. Es Efectismo, no es Política. Digamos, que en cada uno de los asistentes, se juega a profundizar el desgaste. Y en el peor de los casos ocurre lo que ocurrió. Violencia. Agresión. Es lo que sucede cuando se pierde la visibilidad por parte de los convocados. Cuando precisamente la falta de credibilidad propia y hacia el otro como oponente, deja solo la salida violenta y Anti Deliberativa y escapa de las manos de los convocantes. Políticamente pretender cambios en la Justicia a partir de estas medidas, implica una gran ingenuidad, entre otras cosas porque no se reconoce antes de estas movilizaciones al ejercito de sujetos, propios de las sociedades enfermas que tenemos dentro, afuera, y al lado cada uno de nosotros.

Juan Carlos Blumberg fue acaso, el último y gran movilizador anti gobierno que congregó multitudes. Pero no pudo avanzar más allá del dolor legítimo de perder un hijo, aunque sobrara el argumento que hoy vive, y agravado; la Inseguridad. Sin embargo, al consenso le faltó la pata principal, su análisis de la realidad política, y para peor con pésimos asesores a falta de una verdadera Oposición, que forzaron la discusión sacándola del clima político social, para llevarla solamente a la arena partidaria. Eliminaron así el reclamo, y a Blumberg. Lo curioso hubiera sido que llegara lejos, convertido entonces en candidato de algo, o de alguien.

En este simbólico abrazo judicial de hace pocos días, uno vio lo que no desea ver, el odio, pero del otro lado. Son masa, decididamente, y si lo niegan, son masa con plata, a clase media empobreciéndose, con una sinergia que se contaminaba de unos a otros. Se trata de gente que tampoco me representa, menos aun, cuando intolerantemente se agrede a trabajadores de prensa o a cualquiera que no piense igual que ellos.

No importa para que medio trabajen, los agredidos fueron periodistas que recogieron una crónica, y como pudo verse penosamente, “testimonios”.

Estamos rodeados de Intolerancia. Y no hemos desarrollado en muchos casos la Intolerancia hacia la intolerancia, algo que en cada uno se construye desde adentro, como un gran anticuerpo que desde hace algunos años nos está faltando. No es de extrañarse, el Gobierno tampoco es tolerante.

Lo que nos queda de homofobia, racismo, sexismo y religiosidad, hace su pata ancha en la canalización más abundante, la intolerancia política. Entonces no es momento, y nuestros legisladores mediáticos deberían saberlo, de andar convocando a nadie, al menos hasta que las cosas maduren un poco. La convocatoria es una herramienta política, pero hay que analizar para Qué, con qué Fin, y sobre todo, Quienes. Sin olvidar el Cuándo y las motivaciones. No se trata de que no pueda o no deban, tienen derecho a hacerlo, pero antes hay que ver que inmunología social puede dispararse. Si los convencemos que no hay Justicia, acabaremos con lo que nos queda de Justicia. En tal caso, hay otras maneras de formular reclamos legítimos.

Son momentos de exasperación que deben ser contenidos con inteligencia política, no con deseo político o aspiraciones personales.

Aunque en el fondo hablemos de lo mismo, de algo que ningún diputado propició directamente y que tampoco pudo contener allí. Se trata de concurrentes que dis-criminaron, al otro. De pretender someter a voluntad, sin escuchar. No escucharnos ya no es un principio, se está convirtiendo en una Consecuencia. Así la discriminación es además la consecuencia de la intolerancia, al mismo tiempo que la intolerancia genera más discriminación, es decir, se potencian auto alimentándose. Ni siquiera es necesario llegar a la agresión física, ese límite extremo. Basta con las palabras.

Emborrachados de una carencia de identidad propia, se potencia lo que se critica, es decir, nos transformamos en aquello que tanto criticamos, pero del otro lado. Lo hace el Gobierno Nacional con la CABA, lo hace la CABA con el Gobierno Nacional, ¿Como no lo va a poner en práctica la debilidad política y social movilizada, la mayoría de las veces, cuando solo creen saber para Qué, y se equivocan? Y vale para todos, comenzando por los partidos y gobiernos. Conmigo, si viene al caso.

Algo mas, la intolerancia no puede o no podría sobrevivir, si no existiera la Ignorancia de por medio, algo que nada tiene que ver a su vez con cada clase social. Un lumpen, también es un tipo con plata que impone su verdad a empujones. Sucede que la In-Tolerancia no tiene ideología, sino banderas de destrucción. Hablamos de una intimidante imposición anárquica que pretende vivir apropiándose Del Todo.

Entonces, no nos va a quedar un lugar donde pararnos.

“Donde no hay coexistencia hay codestrucción” (Rabindranath Tagoré, premio Nobel de la India).

YAYO HOURMILOUGUE.

LA5PATA.

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