Opinión-El Discurso- Yayo H-

Durante un tiempo mantuve  esperanzas colectivas en mi esfuerzo por creer. Ya no las tengo, quedan solo las propias. Y como muchos deberé aniquilar mis expectativas mayores, apartándome de una construcción Colectiva con la que intenté persuadirme. Pero que no atraviesa los “supuestos”. Será en otro momento. No en estos años. Me queda la Democracia, que no es poco.

¿Alguien conoce un docente que trabaje cuatro horas? ¿O que descanse tres meses? En otra oportunidad me voy a referir a la vida de los Docentes que conozco. Aseguro aquí que hacen por el país más que muchos políticos.

Antes prefiero retomar este coloquio personal Des-esperanzado desde otro lugar. Contraponiendo una cosa con otra; ¿Qué es un discurso?

Digamos que es una construcción lingüística direccionada hacia un fin específico bajo una apariencia comunicativa social, que puede ser Real, No Serlo, o Ser Aparente.

Siempre será una Entidad Subjetiva desde sus creadores (un discurso puede tener más de un creador, en lo social y en lo técnico), y desde el propio comunicador.

Tomemos como ejemplo, El Discurso Presidencial de la Apertura de Sesiones Ordinarias en el Congreso. Debemos entonces dividirlo al menos en tres componentes, a su vez uno de ellos, está sujeto a varias lecturas:

a-      Técnico.

b-      Emocional

c-      Político.

El punto político, depende de manera absoluta de los dos anteriores. Inexorablemente va ligado a ellos. Pero antes, definamos discurso en la voz de los que más saben. Sobre el final, retomaremos brevemente esta formulación.

Un Dis-curso para Foucault “(…) es una sucesión de pensamientos e ideas” (…) “Saber, Poder y Subjetividad” (…) “Y si el discurso obtiene algún poder, es de nosotros de quien lo obtiene”, por congruente, o por imposición y repetición. Foucault otorga tres orígenes “Formación, Locura, Aprendizaje”, estos tres conceptos  habitan un régimen de existencia, son objetos de los que se habla a “todas voces, que circulan, que son considerados legítimos, pero también existen los objetos que son penados, no se puede hablar de ellos, pero no por ello dejan de existir” dice Foucault. Y continúa, “forman parte de las prácticas discursivas, en torno a instancias del saber, de poder y de subjetividad, analizables a partir de superficies de emergencia y delimitación (…)”.

De alguna manera Foucault humaniza el discurso, interceptando cada error, mientras establece que El Poder no se reconoce en ese Error Humano, es propio de Poder y Discurso no hacerlo. Pero el autor hace más que eso, apunta a que Poder y Discurso, cuando no son refrendados en los hechos, “reformulan una y otra vez (…) ciertos intereses, para limitar el azar del discurso por medio del juego de una identidad, que tiene la forma de la repetición y de lo mismo,(o sea) El propio autor del Discurso, que queda de esta manera establecido como principio de agrupación y de origen de las significaciones (…) por el juego de una identidad, que tiene la forma de la individualidad y del yo…(…)”.

Así, según el autor, se fijan “los límites del discurso por el juego de una identidad que tiene la forma de una reactualización permanente de las reglas”.

Otro gran Autor, Lacan, en “El reverso del psicoanálisis”, introduce una formalización que  denominó los ‘cuatro discursos’. Los fundamentó en: el Significante Amo, el Saber, el Objeto “a”, y  el Sujeto.

De lo que resulta, el discurso del Amo, el de la Universidad, el del Analista y el de la Histeria.

Para Lacan; “Discurso es un término que establece cómo se producen ciertos enunciados efectivos y sus consecuencias”. Lacan habla de discurso fundamentalista. Del Significante (el expositor), quien procurará un vínculo (lazo) social, con los escuchan-tés. Ya que No existe el lazo social fuera de los discursos, porque el sujeto y el Otro no disponen de ningún medio que establezca su vínculo en el lenguaje”. O sea, fuera de este vínculo, no hay nada.

Sin embargo, en la época actual, la construcción de un discurso es más universal y simple, y se basa en:

–       Una Apertura, Diles lo que vas a contar.

–       En un Cuerpo, Cuéntaselos.

–       Y una Conclusión, Deciles ahora, lo que ya les contaste.

Retomemos nuestro inicio, y nuestro ejemplo en la Apertura de Ordinarias. Lo Técnico, lo Emocional, lo Político.

En lo Técnico se ensayan cantidades de datos que mientras se los escucha, nadie puede refutar, salvo lo muy evidente, y aun así, el Discurso enfrenta la síntesis propia, es decir, proporciona cada dato como verdad consagrada, irrefutable. Cualquier Ciudadano no puede estar más alejado de esto. Dis-cutirlo serían meses de trabajo que nadie se tomaría, sumado a la imposibilidad de  acceder a datos que no se obtendrían.

En Lo Emocional. Este tipo de discursos deja dos caminos; Sentir o Analizar. En caso de sentir, el escuchan-te se solidariza, o se aparta, dependiendo de sus propias situaciones vivenciales respecto al Significante (quien pronuncia el discurso), hay empatía o rechazo.  Si se lo analiza, por lo general, ningún discurso emotivo deja lugar para el análisis, ya que el análisis vive su propio mundo congelado en búsqueda de datos que se aproximen a la Verdad. El Análisis No va a aceptar otra cosa y no perdonara márgenes de errores. Digamos que Lo Emocional, no es precisamente lo más apropiado para demostrar “fortaleza”, sino para profundizar sentimentalismo sobre pares propios, reteniendo lealtades, nunca logrará efecto alguno sobre cualquier carácter autónomo o intransigente,  aunque el sentimiento del disertante sea real. La Emotividad, y el Com-padecimiento (lo que el compañero padece), sobre un líder, no tienen medianeras, son casi idénticos. Menos aun en polÃ

­tica. De hecho, cualquier Discurso emocional es errático.

En lo Político; Los dos ítems anteriores no pueden desprenderse de la Contradicción para leerse desde lo político. Si por una parte hay Tecnicismos de gran duda, (aunque el Gobierno esté convencido de ello), y por el otro hay un componente Emotivo muy fuerte (real, si se quiere), antes que un llamamiento institucional de Conjunto, aparece la imagen de Ausencia total de Autocrítica, al que se superpone un Verticalismo Yo-ísta sin precedentes. La traducción sería “Es un momento difícil en el que se acepta ayuda en tanto sea como yo lo indico”. Y allí, el mayor error, sobre todo si lo que el Gobierno está convencido de haber realizado no se refrenda en hechos palpables en cada provincia del país.

Un solo dato, el 6% del PBI en Educación ha quedado chico ante el crecimiento demográfico, mientras el privilegio político no ha retrocedido, ha aumentado.

Para finalizar:

Un político no hace función docente, pero un docente desde que decide su carrera, cubre cualquier función política-social.

Veo en la Docencia y la Niñez, el Futuro, aunque resulte cierto que nos debamos discusiones. Para lo que necesitamos de una verdadera inversión que no se hace, pero que sobra en el gasto político, desmedido e incontrolable. Casi casi diría que es de Manual, evitar decretar un sueldo fuera de paritarias, porque éste hecho de por sí, des-miembra y contradice todo Supuesto Discurso Progresista.

Retroceder ante el equívoco sería un principio sanador. Los Docentes no han quedado atrapados desde la Carpa Blanca hasta estos días, sino que más bien, están atrapados desde aquellos discursos Federales que en cada crisis fueron Unitarios, y que hasta la fecha no han cambiado.

LA 5 PATA

YAYO HOURMILOUGUE.

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