La Victoria Moral.

Una victoria moral no es la guerra ni la paz. Sino la Verdad como su mayor sacrificio. Y si bien la Verdad puede ser diferente en cada uno y en cada caso, es necesario referirse aquí a la Verdad más generalizada.

Un acto de fuerza bien orientado, implica una demostración que llega a la sociedad al mismo tiempo que traslada hacia ella la Virtud que involucra la riqueza de la Discusión, indirectamente las posibilidades de crecimiento y mejoría; O sea, lo que se logra mediante la “deliberación”.

Solo la reflexión y el debate, acarrean las primeras definiciones, que se convertirán o no, en decisiones. Si un acto de fuerza no propicia esto, se agota en lo sectorial.

Los territorios lograron convertirse en Estados después de las guerras, es decir, después de la fuerza. Luego, edificaron sus derechos sectoriales sobre cada lucha, agotando parecidos mecanismos. Pero creadas las Constituciones, sea en Sistemas Presidencialistas o Parlamentarios, o con Monarquías Institucionalizadas, la fuerza dejó de tener las excusas que necesitaba. Entonces comenzó a utilizarla la Política; Partidaria, Sectorial, los Sindicatos y las Agrupaciones aunque con efectos y métodos diferentes. Y era y es válido. Incluso la política Institucional, de un modo directo en algún caso, y más que nada, indirectamente hace uso de esta práctica. La movilización agremiada  demandante, viene antes que un gobierno democrático, ya que se edifica contra la injusticia de un Rey, o del autoritarismo, no contra un ejecutivo electo. Eso llegará después.

Ahora, si pasados los siglos, una medida de fuerza involucra coartar y cortar la circulación del material que con aciertos y equívocos, comporta Ideas y posiciones respecto a tales o cuales temas, la medida de fuerza se auto-elimina, es decir, queda fuera de todo lugar y bajo la luz de cualquier sospecha. Y aunque se quiera morigerar cualquier sustantivo, no deja de ser censura.

Hay ausencia de capacidad negociadora, pero sobra fuerza. Cuando digo que sobra fuerza no me refiero a la cantidad de gente, sino a la inoperancia institucional.

-Si esto conlleva una decisión independiente de la voluntad de un Gobierno electo, el tema reviste cierto tipo de gravedad, ya que obliga al dicho Gobierno a una posición política pública explicativa y a la reprensión del caso, sin descuidar el medio idóneo para hacerlo, La Justicia.

-Si se tratara de una decisión del Gobierno, donde el sindicalismo representando uno de sus  brazos más poderosos es el medio para tal fin, el Gobierno se vería arrastrado a un desgaste innecesario. Ya no hablamos entonces de algo difícil de explicar, si no de torpezas de las que no hay retorno.

-Si se trata solo de una entidad gremial, dentro de una Central, puede hasta ser justa la demanda, pero se excede el método aplicado colocando en juego intereses que lo superan y que no les son propios, y que además comprometen otros poderes.

Sin embargo ¿Cuál debería ser el mayor fundamento a razonar?

Que ante una lucha Política-Mediática de proporciones desconocidas, quienes están y permanecen apartados de las decisiones son precisamente quienes constituyen la mayor parte de la sociedad. Tal lucha no los contempla en los hechos, ya que se trata de meros espectadores, porque desde décadas hubo diferentes propósitos políticos, económicos y culturales para ello.

En este caso, esa lucha o medida de fuerza, se produce a la salida de dos plantas, en la calle, pero ideológica y políticamente está muy por encima de cada integrante de la sociedad. Una Sociedad que no pierde el sueño por lo sucedido. Que retorna  de un fin de semana largo, o que mira futbol desde sus casas, y cuando no, aprovecha el día según su bolsillo. La Gente está entusiasmada en las realidades que cada vida permite y mientras eso sucede desconoce que una medida puede modificar a futuro esas, sus más trascendentales realidades. El Futuro teórico de cada Dirigente, es el hoy por hoy de cada paisano.

La Dirigencia, los hechos y otros protagonistas: Quien propicia la medida y la ejecuta, aborda y espera, y quienes sienten el agravio responden y reaccionan comprometiendo a vastos sectores intelectuales nacionales e internacionales; Ambos, habitan un campo de contienda que no afecta al hombre que “anda de a pié”, pero que impacta en las libertades públicas, o sea, en el Gobierno.

Regresemos a los ausentes; Es el Mismo “Hombre que está Solo y espera” de Scalabrini Ortiz.

Como síntesis, y aunque a largo plazo estos hechos quiten sustentabilidad y credibilidad a las autoridades, cualquiera sea ésta, por lo pronto se insertan dentro de una Campaña cuya derivación directa sigue siendo cada urna, y lo que haya en el medio entre este presente y aquel octubre, pero no la realidad casi revulsiva y anónima de cada argentino aguardando por sus propios temas. Es la radiografía más clara de una Dirigencia General y Totalizadora, desprendida de las razones de cada ciudadano. Lo peor, es que este divorcio coyuntural entre Dirigencia y Ciudadanía, es inevitable. Y si bien es cierto que la política obliga a tomar posiciones a favor y en contra, ninguna posición resiste explicaciones de esta naturaleza porque no salen del halo político. En el mejor de los casos, habrá políticos y solo espectadores de Platea. Estamos ante Internas que ruedan, y que no afectan a cada poblador aunque se lo intente.

Aquí es donde Los Políticos, y Los Periodistas, deben replantearse profundamente hasta dónde son o no parte de una misma realidad devastadora, que los compromete ante lo social, con idénticas presiones, aunque por razones diferentes. Hasta dónde una decisión sindical propia u obedecida genera un temblor del que ninguno escapa.

Vuelvo, obligadamente a la frase inicial; Una victoria moral no es la guerra ni la paz. Sino la Verdad como su mayor sacrificio.

La demanda trajo el movimiento y la fuerza, la fuerza no ubicada en tiempo y situación exactas, si exagera o abusa, no elimina la demanda, pero si el accionar utilizado, o sea , sus causas.

El Problema con el que tropezamos, es que muy pocos quieren hoy sacrificar algunas Verdades, para compartirlas con un Pueblo del que tanto se habla, y al que inconscientemente cada Dirigente teme en el presente para olvidar en el mañana.

Atravesamos una etapa donde, La Verdad pierde el rumbo hacia sus destinatarios obligados.

La 5 PATA.

YAYO HOURMILOUGUE.

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