Nota de Opinión

Algo así como 52 años cumple la Ley 14.499, la que contiene la razón mas justa, el 82% Móvil. Sin embargo, si desde entonces hasta nuestros días no hubo justicia para nuestros mayores, tampoco será posible de aquí en adelante. Saber que el Gobierno maneja  dinero del Anses es un buen pie para cualquier oposición, basta con desempolvar este tema y llevarlo al ruedo ante la insignificancia que cobran nuestros padres y abuelos, pero la verdad, es otra. Aunque pretendan racionalizar los aumentos pagándolos en decenas de cuotas, la verdad sigue siendo otra. Se pretende que la jubilación más baja, poco más del 80% del total, alcance unos mil doscientos pesos, allí iría el corte. Un 38% de aumento, más o menos. Lo recibirían unas cuatro millones y medio de personas mayores. Si hace años, no se pudo, hoy con menos trabajo y mucho más trabajo informal superior al 30%, y con muchos más abuelos que entonces, la ecuación no cierra, el álgebra no da. No se logra esta cifra de mil doscientos pesos para cada jubilado con la cantidad real de aportantes en el país, y los salarios mínimos de los que se desprenden esos aportes si contabilizamos el trabajo en blanco.  Si consideramos los desvíos de Caja sin control efectivo, o la financiación del “fulbito”, o jubilaciones muy altas de favores políticos pasados, o lo que sea, la probabilidad se desploma aun más. Si no se genera trabajo, y si no se formaliza y se capacita a la generación que viene, no hay promesa que valga la pena para a nuestros mayores aunque la intensión sea la mejor. A lo sumo podemos corregir cada jubilación, pero no en un 82%. Intencional o involuntariamente, estamos echando alcohol sobre las heridas de nuestros abuelos. No causemos más daños. Con error a equivocarme, y ojalá me equivoque, es imposible que este sistema permita justicia para ellos. El tema no termina ahí, quienes seguimos, vamos a estar peor.

YAYO HOURMILOUGUE

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Autor entrada: Carla

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