
Entre el 1 de enero y el 29 de marzo de este año relevamos, a partir del análisis de medios de comunicación: 66 víctimas fatales: 57 femicidios directos, 6 femicidios vinculados, 2 instigaciones al suicidio y 1 travesticidio/transfemicidio.
Datos alarmantes:
* 1 femicidio cada 33 hs en lo que va del año
* 22 casos en marzo
* 92 intentos de femicidio (1 cada 25 horas)
* 18% había denunciado
* 68% de los agresores eran parejas o ex parejas
* 47, 6% ocurrió en la vivienda de la víctima y el 20, 6% en la vivienda compartida
* Al menos 56 niñxs quedaron huerfanxs
En un contexto de ajuste, vaciamiento de políticas públicas y discursos negacionistas, nuestras vidas siguen en riesgo. Pero no nos resignamos, el 8M y el 24M volvimos a llenar las calles en defensa de los derechos humanos y la lucha feminista.
Los 66 casos en lo que va del año muestran que muchos podrían haberse evitado. Como el caso de Juliana Frías (37) y su hija Diana Gómez (17), asesinadas en Quitilipi (Chaco) por la ex pareja de Juliana, David Ojeda. Un crimen atravesado por la violencia extrema y el ensañamiento.
No son hechos aislados, son parte de una trama estructural sostenida por la desidia y la impunidad estatal.
También denunciamos el rol de los medios, la invisibilización crece. Un informe regional señala una caída del 61% en la cobertura del Día Internacional de la Mujer. En 2026, la tendencia continúa. El silenciamiento también es violencia.
Frente a esto, las calles hablaron, tenemos MEMORIA, exigimos JUSTICIA y políticas públicas con presupuesto.
Porque sin Estado no hay prevención, y sin prevención, la violencia escala.

