Pandemia

Estaremos apenas en el 15, el 20% de un largo camino, de esta pandemia que pocos previnieron y que recién ahora nos llama a la realidad, falta un largo trecho, y posiblemente trechos parecidos mucho más adelante ¿qué caminos padecerán nuestros nietos cuando ya no estemos? por ahora, allá lejos los chinos, nos llega el rumor, han vuelto a comer murciélagos, mientras aquí seguimos agazapados, ocultos de miradas, de roces entrañables, haciendo desde cada madriguera lo que podemos, estirando lo poco, consumiendo ahorros, empeñándonos con deudas a muy largo plazo, extrañando familia, abusando de la tecnología que tampoco nos advirtió. A veces nos imagino como los soldados de la primera guerra, metáfora en la que debemos esforzarnos para poder interpretarla, un exagerado uso de la perversidad, los veo arrastrándose en sus trincheras de bayonetas en punta contra un enemigo implacable, como nosotros hoy, salvo que no lo vemos y sin embargo está, está ahí entre nuestras cosas, al alcance de la mano, de cualquier mano, capaces si nos descuidarnos de comerse cada humano del mundo hasta convertirlo en líquido, aguachentándonos, y seguirán con los perros cuando ya no estemos, y con cualquier otro animal, estos zoonóticos inesperados, genomas formados por una cadena de ARN que ni siquiera piensan, pero que obedecen a una naturaleza sabia, esa que descuidamos, esa que malgastamos ¿Habremos aprendido de cada error minúsculo cuando salgamos agazapados de aquí, entumecidos y acalambrados, sospechosos de extrañar tanta vida para volver a lugares donde desde ahora deberemos estar alerta como centinelas mirando la oscuridad? Si vencemos  ¿será nuestro abrazo convincente? ¿O nuestras palabras al punto de darnos cuenta que antes de cada virus, cada lucha por una posición política fue sepultada por lo absurdo ante esta realidad brutal, convirtiéndonos en inútiles imperdonables?  Sino aprendemos de este enemigo maravilloso en ejemplo que se nos mete por el habla y la respiración (¿qué más, no?), merecemos la agonía de morir sin tocarnos. Morir en una camilla desconocida, solos de toda soledad, o en las trincheras del encierro sin ningún porvenir…

Tenemos una cura antes que cualquier vacuna, aprender a salir para tolerarnos y respetar juntos la vida, cada animal, cada idea, cada piedra y cada hoja del planeta, se me figura, podría ser esa, la verdadera guerra ganada.

 

Yayo Hourmilougue 

21;04 hs- 02-04-20

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Post Author: La 5 Pata

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