“EL PIBE DE LOS ASTILLEROS, terminó en Olavarría”

“Ciertos reyes no viajan en camello.
ellos andan al tranco del amor.
esos tipos soplan con el viento
al rebaño y su temor.”
Los argentinos vivimos buscando fabricantes de culpas, sin darnos cuenta que una parte de ella vive siempre dentro de nosotros, aunque muchos hagamos esfuerzos de mejorar este país, y otros abusen de él, a sabiendas, o por el más temible costo, la ignorancia. Marcos y Matías Peuscovich, ahora son renombrados empresarios, Productores Artísticos, que quedarán en el memorial social. No están solos, el Indio Carlos Solari los eligió, y desde 2005 hacen negocios juntos. Digamos que los Peuscovich experiencia tienen, ya que han producido espectáculos también para otros clientes; No Te Va Gustar, Abel Pintos y Los Guasones. Los mismos Productores a quienes en 2011 durante el show de La Renga en La Plata se les murió Miguel Ramírez por el impacto de una bengala ¿Hay un sentido común que ubica el riesgo de posibles catástrofes humanas poniéndolo por sobre los intereses materiales, vale decir, delante de la recaudación, del dinero? Desde la tragedia (o irresponsabilidad) de Cromañón donde uno esperaba que apareciera el Jefe de Gobierno a ensuciarse los zapatos, cosa que no sucedió, aquel 30 de diciembre de 2004, la Respuesta es, No. Los problemas recrudecen, sobre todo cuando de antemano, las probabilidades nos indican que en cierto espectáculo son fácticas de 160.000 a 200.000 entradas a 800 mangos cada una. Es el caso de Olavarría. Al decir de la Productora, y del Propio Indio Solari, las entradas solo se podían conseguir en Olavarría (una vez agotadas). Y sabemos que se agotaron, y el propio Solari dijo que “su público”, aun sin obtenerlas, lo sigue a donde sea. Convengamos que Solari es un artista de una dimensión notable, y que se da la paradoja de que uno puede escuchar sus temas y hasta disfrutarlos, y que no sucede lo mismo cuando tiene que tolerar sus discursos, o sus expresiones, más que nada de los últimos años. Su odio casi enfermizo hacia los Medios y la libertad de expresión son extremos. Sin embargo sacó provecho de los Medios que odia, cuando tuvo que explicar que no le permitieron un recital, sin explicar nunca los desastres sociales y callejeros que dejó detrás. Hay otra explicación, el Indio Solari, y basta con hacer un recorrido por sus letras, ha dado a su público lo que quería escuchar desde hace años. ¿Y cuál es su público? Gente madura que lo disfruta, sin asistir a un recital suyo, por una parte, y un sector mayoritario, masivo, que viaja a donde sea, porque se ve reflejado en cada estrofa, convirtiéndose así en sujetos anti sistémicos (“sujetos a”, no individuos), donde están convencidos de reivindicar una cultura existencial, que es real, que no podemos negar, pero “sin finalidad de construcción social alguna”. El Indio nunca se encargó de serenar en sus seguidores un mensaje que interpretaron hasta la violencia, como destructivo, y así dejaron estragos por donde pasaron. En lo artístico, y por el contrario, el menaje no va “hacia lo peor, sino que proviene de las ruinas”, esas mismas que metafóricamente, artísticamente, el autor ha creado con tanta exactitud. De esta forma, El Indio es un mito, una misa, un líder ceremonial que comulga con su público, escribiendo para ellos, y teniendo una vida muy diferente, más aun, victimizándose en estos tiempos por su edad, y por su enfermedad. (Los especialistas en Parkinson, llegaron a ofenderse y mucho, ante su manejo en este caso si Mediático, debido a que hoy el Parkinson tiene más de un tratamiento y hasta en algunos, el tema es quirúrgico). El Indio ha comprendido y ha buceado mejor que nadie el submundo que todos conocemos, donde, entre otras cosas la droga es un habito vivencial. La Bestia Pop, Oktubre, Unos Pocos Peligros Sensatos, Te voy a atornillar, Barbazul versus el Amor Letal, Pierre el Vitricida, Música para pastillas, Canción para naufragios, Noticias de ayer, El ojo idiota (el de la televisión), Todo un palo, Yo No Me Caí Del Cielo, Esa estrella era mi lujo (un tipo que no se cansa de creer en sus ideales, explicado por el mismo Indio), Nuestro amo juega al esclavo (una marcha), El Infierno Está Encantador, y hasta Héroe del whisky, entre decenas de otros temas, revelan un decir, compartido por miles, donde nadie puede negar una reflexión creativa y libre. Seríamos hipócritas si condenamos al autor por sus temas. Antes, sería conveniente considerar cómo era interpretada cada letra y su música por los seguidores desde los 70/75, y durante años posteriores, y cómo es interpretado ahora por seguidores que han modificado hábitos y conductas sociales, consecuencia de la más elemental falta de lectura de libros, peor que eso, con un estado Omnipresente, ubicuo, inalcanzable. Tampoco es culpable por cantar y alentar masas, y vivir en su mansión de Parque Leloir, eso, es hasta más que legítimo. Quien hace dinero con su oficio vive como quiere, y si puede, hasta cada vez mejor. El error o la hipocresía no pasan por ninguno de los temas enunciados, no los cruza la hipocresía o la culpabilidad. Porque lo mismo podríamos decir acerca de cualquier otra profesión, incluidos periodistas, abogados, y políticos. La hipocresía y la culpabilidad de El Indio se evidencian en otra actuación, para él y para los Productores que lo representan; Haber hecho abandono de sus seguidores, sin prevenir un caos. Cobrar una fortuna calculada entre 12 a 15 millones de dólares, y abandonarlos a todos. Esa es la Culpa. La argumentación los ubica ahí, a él y los suyos, en un escenario repleto de hipocresía y bien ganado. Un escenario de gravedad social, política, humana. Y es imperdonable. Y para eso, existe la Justicia. Pero el actor principal y sus representantes avariciosos no están solos, en ese despropósito. Hay un Intendente. ¿Inexperto? ¿Crédulo? Ninguno de estos atributos lo hace inocente, es culpable. Y lo seguirá siendo el Concejo Deliberante, donde hay que ver qué conformación mayoritaria y amiguista tiene, como para que aun no se haya actuado por la supuesta habilitación de un recital inconsulto, o por la forma que actuó el intendente, y por el video donde surge una conversación acerca de la venta de bebidas alcohólicas que lo compromete más de la cuenta. La Irresponsabilidad directa se convierte en Culpa, y la Culpa es el desencadenante de cada Tragedia argentina, siempre que los involucrados además de cobrar sueldos, cuenten el dinero de los crédulos, lúmpenes o no. (Entendiendo por Lumpen al sujeto social económicamente marginado dentro de un determinado rango urbano. Hay Lumpenes con plata, pero esa es otra historia). El Intendente Ezequiel Galli, está más que comprometido, y está arrastrando a cada político de Olavarría. Y logra involucrar indirectamente a la Gobernación, que en palabras de Cristian Ritondo debió desplegar un operativo para buscar personas desaparecidas con dineros públicos. Es decir, el Estado sale a “bancar” un recital privado desde donde El Indio despegó en un jet con las valijas llenas. Cambiemos, como Partido Político, tampoco puede quedar apartado de esta situación, su participación inmediata en el tema debería ser exigida por la autoridad provincial y nacional.
Retornemos al lumpenaje, hay 800 mangos para asistir al inolvidable festival, pero no hay una moneda para regresar. Se trata de seguidores, mayoritariamente sin trabajo, y lo que es peor, seguramente si se realizara un censo de quienes asistieron, por bandas etarias, descubriríamos también que muy seguramente la mayoría no tiene secundaria terminada. Pero hay una necesidad de fanatismo y ritual que el país no les ofrece y solo El Indio les da, mezclado con alcohol y droga, donde los “frenéticos pogos” y la falta de espacio, cuidado preventivo y organización, hacen el resto. Habrá fanáticos que trabajan hasta en un taller, pagan lo suyo y regresan, pero quienes quedaron, y quienes sufrieron, no tienen contención, y ese es el problema del país. Razonar un plan para educar a tanto Inadaptado. Singularmente, esos lúmpenes, “tiene dos cosas de las que paradojalmente carecen”; Tienen o tuvieron Padres y Escuelas cerca. Pero carecen de ambos.
Los Resultado de la Pericias practicadas en los dos fallecidos en Olavarría fueron reveladoras: en el caso de León, marihuana y 1,33 g/l alcoholemia, y 1,78 alcoluria (alcohol en orina). Y en el caso de Bulacio, cocaína, marihuana 1,23, alcoholemia 2,03-alcoluria. Trámite que se realizó en La Plata. “Para la ley 0,5 es lo permitido, en ambos casos se trata de intoxicación aguda en segundo grado. Los dos tenían tóxicos.”
El Indio es culpable de abandonar a sus seguidores en el peor momento, luego de no importarle gravosamente la trampa que representaba su show, y más culpable aun luego de haberlos advertido vía Facebook días antes, que la cosa podía ponerse fea, y aun así, no extremar medidas de protección sobre sus seguidores, pero sí asegurarse que la policía acordara con el intendente Galli, le custodiara su recaudación; El Indio es culpable de abandonar Humanos por los que dice cantar.
Cerremos como arrancamos, casi un epitafio, más que eso, casi una profecía:
“Héroe del whisky”
Venderá algún milagro (nada de más…)
de bebedores entrenados ¡no digo más!
y regresará a su ciudad en la caja de un camión,
las estrellas ahí nomás, a su alcance,
frías.

LaQuintaPata
Yayo Hourmilougue.

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Autor entrada: Editor

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