Columna de Opinión.- YAYO H.-“EL DISCURSO”-21-08-15

La Mandataria, en su discurso de ayer se refirió a las inundaciones de la provincia de Buenos Aires cuando afirmó que siempre estuvo en contacto con el problema porque trabaja “todos los días como Presidenta, hable o no hable”. Es probable, tan probable como incomprensible entonces, que en sus dos mandatos, 8 años en total, los mismos de Scioli en la provincia, las inundaciones hayan empeorado, y las inversiones sean menores, y que ni con 2, ni con 100 sueldos a los jubilados, o a cada perjudicado, puedan resarcir ahora siquiera un 4% de sus pérdidas; no reconocer esto, es realmente más descarado que ponerse botas para salir a hacer campaña.

Hubo un tema que la Sra. Cristina Fernández de Kirchner no tocó, que nunca se lo abordó como la realidad lo exige, y va en consonancia con tantas otras deudas internas, y con sectores productivos en el país a los que debería escuchar y favorecer administrativamente, por caso, las razones por las que se pudrieron en las plantas 200 millones de kilos de fruta en Argentina.

De lo que el gobierno no habla, al menos hablamos algunos periodistas, así que voy a desarrollar muy brevemente, aspectos del artículo de Verónica Smink, de BBC Mundo, Argentina, del 20 julio de éste año.

“La cantidad de peras y manzanas que se pudrieron en los árboles equivale a todo el consumo anual de Argentina. 200 millones de kilos, esa es la cantidad de peras y manzanas que comen los argentinos cada año, unos 5 kilos por habitante. ¿Se imagina cosechar toda esa fruta y después tener que tirarla a la basura? Es lo que les ocurrió este año a los productores frutícolas de la Patagonia argentina.

Debieron dejar que se pudran muchas de sus manzanas y sus peras en los árboles, sin ser cosechados. ¿El motivo? La falta de rentabilidad, con ingresos que no alcanzaron ni siquiera para cubrir los costos básicos que implicaba recolectar esa fruta.  Mientras que la ONU advierte que una de cada diez personas pasa hambre en el mundo, en Argentina la comida se pudre por cuestiones económicas. Como si esa situación no fuera suficientemente crítica, los fruticultores también padecieron dos tormentas de granizo que destruyeron otros 135 millones de kilos.

La conclusión: una pérdida de casi el 25% del total de la cosecha. La fruta que sí se cosechó fue volcada en su mayor parte al mercado local, generando una sobreoferta que incluso bajó los precios, favoreciendo a los consumidores en Buenos Aires y las otras provincias. Los productores cortaron rutas patagónicas durante 15 días en junio, para reclamar sobre su situación. Argentina es el principal exportador de peras del mundo, pero este año bajó la demanda internacional. Es en el área de la exportación donde se halla uno de los mayores problemas: los tres principales mercados de la fruta argentina -Brasil, Rusia y Europa- redujeron drásticamente su demanda este año. Brasil y Rusia se vieron afectados por serias crisis económicas que las obligaron a devaluar, mientras que Europa prefirió comprar de otros mercados más baratos, como el chileno. Los productores argentinos explican que el problema detrás de todo es la falta de competitividad de su producto, como resultado de la política económica del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Hace años que venimos sufriendo con un dólar oficial muy por debajo del precio de mercado y una inflación creciente que aumenta los costos internos”, señaló Alfredo Faggionato, gerente de la exportadora multinacional Dole.

“Veníamos subsistiendo por la demanda internacional, pero ahora que nuestros compradores tradicionales están en crisis estamos padeciendo la tormenta perfecta”, dijo a BBC Mundo.

El ingeniero agrónomo Ricardo Migliaccio, vicepresidente de la Cámara de productores de frutas de Cipolletti, en la provincia de Río Negro, coincidió en que el problema es la falta de rentabilidad.

El presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Jorge Figueroa, acusó de “incomprensión” al Gobierno nacional por la crisis que “vienen padeciendo las economías regionales” y culpó a las autoridades por los “millones de toneladas” de fruta podrida y el ingreso de ese alimento desde el exterior.

La situación “tiene similitud con la década del ’90”, denunció el dirigente, al advertir sobre el ingreso de frutas desde Chile mientras en el sur de Argentina, remarcó, “se están pudriendo, porque muchas de las peras y manzanas no tenían mercado, el productor no las pudo vender y quedaron en los montes”.

Hasta aquí los testimonios recogidos por Verónica Smink.

Agrego algún dato más; se triplicó el déficit de las cuentas públicas en los últimos seis meses. La Nación nos dice en tapa que si se incluye el pago de la deuda, el gasto fue de 107.000 millones, contra 37.300 millones de un año atrás.

No necesitamos discursos, sino un gobierno que arrime las sillas y se siente a negociar en una etapa inmediata con los acreedores internacionales, y genere la confianza necesaria para que se invierta en el país. La Ideología del Relato, que en nada necesitamos, nos ha enajenado del mundo comercial. Hay mucho Capital que quiere invertir en estas tierras para generar rentabilidad y trabajo, por eso, es necesario un nuevo gobierno, para mantener lo poco que se ha hecho bien, y para dejar en el olvido la vaguedad de tanto discurso auto consecuente y políticamente incorrecto, cargado de rencor y egocentrismo. Digámoslo claramente, de un ultra yoísmo. Eso, como para poder mirar más allá, y corregir tantas calamidades inexplicables…

LA5PATA

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