Respuesta del Licenciado José María Las Heras, a partir del Comentario de Opinión de Yayo H. “Mis razones, para no apoyar al Dakar”. Yayo H.-

Estimado Yayo, mis felicitaciones por la sinceridad en reconocer un cambio en tu forma de ver   el  Dakar. Te adjunto un relato ficcional de mi autoría, publicado en La Voz del Interior del 5 de enero de 2009 ( e incluido en mi libro De Naranja Somos) en relación a mi forma de ver el evento.

Creo que seria digno para nuestra gente y para nuestro país una movida para que se suspenda la carrera.

Con afecto.

Licenciado José María Las Heras

Profesor Titular y Coordinador General cátedras “Administración Pública” y “Administración y Sistemas de Información Gubernamental” FCE UNC y Universidad Blas Pascal


TEXTO PUBLICADO EN 2009


Año 2009, año del tradicional rally Paris-Dakar. En un relato imaginario se transparentan los aspectos negativos del rally que, de África llegó a América, ante la negativa de diversos países de hacerlo en su territorio, temerosos de sus violentas consecuencias. Un año después, en la segunda edición del Dakar, un piloto se despistó y causó la muerte de una mujer y seis heridos.

Señala el periodista Gustavo Aro de la redacción de La Voz (3 de enero del 2010) en la columna ¿El show debe seguir?, que “a esta altura se torna imposible disociar la carrera del Dakar con la muerte…Pero, como el show debe continuar (¿debe continuar?), y el Dakar es un show y un negocio de los organizadores, todo sigue igual.

LA VOZ DEL INTERIOR, 5 DE ENERO DE 2009

ÁFRICA MÍA

Ni París ni Dakar. Este año, el rally se corre entre Argentina y Chile. Muy poco se avanzó en estimar el impacto ambiental que la carrera dejará en los parajes agrestes que atravesará en nuestro país.

Irma – profesora de Historia y Geografía – quiso saber qué era el rally París-Dakar. Nada mejor que consultar a su esposo, Rubén, un fanático de los fierros. Lo quiso tentar para ver el inicio y de paso conocer París.


Ni París ni Dakar. “Querida – le explicó – la carrera no se hace en París ni en Dakar. Este año se hace en Argentina y en Chile. Al final pasa por Córdoba por nuestra experiencia en la organización de rallys en las sierras”.


Irma no entendió por qué el rally lleva el nombre de dos ciudades que nada tienen que ver con el desarrollo de la competencia en 2009. Desalentada de sus sueños parisinos y como nada había del rally en sus libros de historia con que enseñaba a los alumnos las consecuencias del colonialismo en África, navegó por Google. Se encontró con algunas sorpresas: que originalmente la carrera arrancaba de París y terminaba en Dakar. Hasta que en 1994 el alcalde de París prohibió la salida desde los Campos Elíseos. Debió trasladarse a Euro Disney en los suburbios de la capital Francesa.


“Hummm… pensó, nadie prohíbe porque sí algo tan importante y más si hay mucho dinero por detrás. Ninguna autoridad (¿ninguna?, dudó cuando pensó en Argentina) da el sí fácil para autorizar una carrera tan peligrosa. Con recorridos libres, entre puesto y puesto de control, pueden pasar a campo traviesa y cortar alambrados. Se corre en vehículos 4 x 4, motos enduro ¡y hasta camiones!


Se acordó del tío Anselmo y de cómo reaccionaría, con lo calentón que es, si un camionazo le tira abajo un corral. Ahora entiendo por qué no París. Pero ¿Dakar? Su curiosidad docente la llevó a saber que la ruta en África se modificó muchas veces por problemas de violencia. Ya sea asaltos guerrilleros o por las sangrientas guerras civiles poscoloniales. Por amenazas de Al Qaeda no se hizo en 2008.


De África a América. Rubén, interesado por el listado de corredores, le señaló con fastidio: “Se buscó otra alternativa y los gobiernos argentino y chileno aceptaron”. En tanto, Irma leía: “El hecho de que se hayan producido atropellos mortales de ciudadanos de países africanos – más de 50 y 17 corredores – por donde pasa el rally ha suscitado mucha polémica.

Durante la edición del año 2005, 24 organizaciones no gubernamentales, ecologistas y sindicales suscribieron un manifiesto pidiendo la supresión del rally, al que tachaban de consumismo publicitario y de arruinar el ambiente. Criticaban la realización en África, destrozada por el sida, el hambre y el endeudamiento”. Reflexionó Irma cuántas de dichas organizaciones en Argentina han dicho algo sobre este rally. Sólo había leído la preocupación de una asociación de arqueólogos el 29 de diciembre en La Voz del Interior. Recordaba los amparos judiciales y protestas airadas en que había participado para morigerar los daños del rally que se hace todos los años en las sierras de Córdoba.

Irma preguntó el recorrido del rally. “Va por muchos lugares por La Pampa, bosques de la Patagonia y de vuelta en Argentina en la precordillera de Catamarca y La Rioja y después por Córdoba”. ¿Pero no pasa por Chile? Con mapa en mano le contestó: “Hay un tramo muy corto por el desierto de Atacama”. Fastidiada, Irma lo interrumpió: “¿Cómo?, ¡así que en Argentina va por bosques y campos y en Chile sólo por una parte de un desierto; y que poco afecta su flora! “Bueno Irma, pensá la plata que traerá y la propaganda por todo el mundo”. La respuesta de la mujer fue contundente: “Si es tan atrayente y sirve para gastar adrenalina por la emoción del peligro, ¿por qué los europeos no lo hacen en la Selva Negra, en los Alpes o en los Pirineos?”.


Fastidiada fue a su biblioteca y se decidió a releer África mía, la novela de la danesa Isak Dinesen, preocupada hace 70 años por la vegetación y fauna del continente negro. “Nos hemos africanizado”, concluyó Irma con dolor. (1).


COLUMNA DE OPINIÓN:




Mis razones, para no apoyar al Dakar. Yayo H.-

ENE15

Se lo que el Dakar representa para muchas empresas. Y para muchos deportistas. Y valoro cada una de las razones que tienen para avanzar en tan importante contienda deportiva.

Pero si hasta hace dos años, apoyé al Dakar, la fuerza de otras razones, mucho más potentes, me impide seguir haciéndolo.

En verdad, son pocas las empresas que hacen diferencia con el Dakar, aunque les importe estar ahí. Y es muy alto el costo, no solo deportivo, y mediático, sino que en los últimos dos años, también lo ha sido en vidas. Se trata, de unas pocas empresas que ganan dinero, de otras que cubren costos, y de la pérdida de dinero de la mayoría. Hay terciarizadas, que tratan de meter nombre. Hay Medios que hacen plata. Otros pierden, y un sinfín de periodista que como si fuera poco, trabajan gratis. Hay una Ministerio, que contrario a lo que debería hacer, después lo veremos, empuja esta iniciativa en asociación con una o dos compañías privadas. Y ahí está la mayor diferencia material. O el más importante Bien Ganancial.

Lo cierto es que el Dakar no aporta, ni deja nada a cada economía regional. A los sumo el engaño de comunidades que una vez al año, ven pasar un automóvil convertido en bólido a ciento sesenta kilómetros por hora y que los deja envueltos en polvo, algo así como el único mecanismo de contacto con algo o alguien de la civilización. Culturalmente festejan. ¿Qué festejan? Lo que consumen. Lo que no puede saciar sus necesidades elementales y arruina su entorno, aunque lo desconozcan. Muy por el contrario, la carrera destruye medio ambientalmente lo que ya no podrá recuperarse. Un gran engaño publicitario del que se benefician pocos. Que no cambia, ni intenta cambiar la realidad de quienes viven sumergidos en el aislamiento permanente.

Hace veinte años atrás, nadie daba importancia al cuidado de la tierra que nos sostiene. Hoy lamentamos aquellas consecuencias. Y hablamos de modificarla y modificarnos. Pero alentamos competencias que ya son cuestionadas por intelectuales y conservacionistas en el mundo entero, y que por supuesto, no tienen prensa. Los mismos políticos que asisten a reuniones internacionales en defensa del medio y del ambiente, representando a sus países, son lo que en “su propio país”, se desviven por organizar el Dakar, u otro tipo de competencias redituables, sin reparar en cada quebrantamiento natural e histórico. Es lo mismo que organizar una Maratón en alguno de nuestros Parques Nacionales, un disparate. Peor, una barbaridad. Donde los crédulos corren, sin tener conocimiento del daño que causan, y un puñado de tipos y políticos, siguen apilando plata. O como si los Pumas jugaran su gran partido contra los Old Blacks, en Plaza Lezama, o Plaza de Mayo, o en la mejor plaza de Nueva Zelanda. Y que después del primer partido lo hicieran siempre.

Hace treinta años, también la homosexualidad era condenada. Tardamos en advertir que la realidad es otra y que debemos aceptarla. Más que nada por principios de igualdad y respeto, de tolerancia, y de libertades. Me refiero a que lo que hoy nos parece como en este caso, mi reflexión hacia el Dakar, una crítica desubicada, no es más que una realidad futura, pero que no respetamos actualmente. No darnos cuenta, es simplemente “impunidad”. Es respetar incondicionalmente el exceso de poder de lo que algunos nos venden, nada menos que en nuestra propia contra.

“En el 2010 se constató que se dañaron 52 (50,5%) de los 111 sitios examinados. El informe de la época señala expresamente: No se tiene ningún conocimiento del daño causado en otras zonas donde hubo cambios de trazado de última hora dispuestos por la organización (del Dakar), desvíos o competidores perdidos”.

El Informe Técnico de Evaluación del Rally Dakar 2011, elaborado por el Área de Arqueología del Consejo de Monumentos Nacionales, informó que de los 283 sitios evaluados, presentaron daño en diversas magnitudes un total de 126 sitios. En el informe de ese año el Consejo afirmó: “El Dakar constituye una actividad altamente dañina para el patrimonio arqueológico e histórico del país”.

No me opongo al deporte automovilístico. En tal caso, y con menos dinero, pueden correr en lugares que construyan para tal fin. Hoy se corre el Dakar en sitios donde no debería circular automóvil alguno. En otras competiciones, aquí y en el mundo, se cierra una ciudad como CABA, creyendo que se hace una gran cosa, para ocupar cada calle en una carrera. No son sin embargo, errores similares, son además, grandes errores. El MKT no va a responder mañana, por lo que nos quita hoy.

La responsabilidad de un buen deportista, de un buen empresario, y de un buen periodista, más aun si ama los fierros, es comenzar a replantearse estas cosas. Ni hablar de un Funcionario. De eso se trata.

Para cierre, dejo un artículo significativo, que les pido lean cuando puedan. Cuidadosamente. Al que adhiero sin ninguna duda. Diría que es un artículo obligado desde la civilidad y la esperanza. Y digo más, hay decenas de artículos similares en contenido, dando vueltas por el mundo.

Yayo H.

LA 5PATA.

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dakar 2015: la competencia criminal que denuncian arqueólogos y pueblos originarios

Cuando Mijael Flores, estudiante de séptimo básico de la Escuela América, en Arica, descubrió, junto a su grupo de compañeros del taller de Arqueología, una momia de la cultura Chinchorro de más de 7.000 años de antigüedad, no solo estaba confirmando- con esta evidencia- la riqueza arqueológica y paleontológica del desierto de Atacama, sino también la naturaleza casual del hallazgo, que en otras palabras implica, que el patrimonio arqueológico nacional está al aire libre, ahí al interior del desierto o cerca de la costa donde hace miles de años se asentaba unas de la culturas más antiguas de la humanidad, cuyas evidencias de momificación son 4 mil años más antiguas que las descubiertas en Egipto.

Pero la riqueza patrimonial, según la arqueología moderna, en el desierto de Atacama podría ser más antigua aún. Se habla incluso de evidencias que datan de hasta 12 mil o 13 mil años de antigüedad, es decir de la época en que -según las teorías actuales- comenzó el poblamiento de América tras la migración de Siberia.

En este vasto espacio desértico, donde malentendidamente no habría nada, también existen evidencias de una riqueza paleontológica incalculable y que se remonta a más de 7 millones de años. El hallazgo más reciente de este pasado remoto, fueron los más de 70 restos cetáceos encontrados en el desierto, en las cercanías de Caldera. La mayoría son del período Mioceno y Plioceno, donde habitaban parientes prehistóricos de las ballenas actuales y de otros seres que la literatura fantástica ha bautizado como “monstruos marinos”.

Este es el patrimonio del desierto chileno, patrimonio, que por quinto año consecutivo, se vería amenazado por el Rally Dakar.

DESTRUCCIÓN MILENARIA

De acuerdo a la observación del Consejo de Monumentos Nacionales y que se encuentra refrendado por el Colegio de Arqueólogos, entre los sitios destruidos o dañados se encuentran geoglifos, aldeas, cementerios, conchales, huellas y caminos (entre los que se cuentan trazas del camino del Inca), sitios de la época salitrera, talleres líticos y muchos otros presentes en las regiones de Arica, Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo.

Para Paula González, vicepresidenta del Colegio de Arqueólogos, el Rally Dakar no es otra cosa “que el atentado más grave que existe contra el patrimonio nacional”, con daños que son “irrecuperables” desde la perspectiva científica y que además – siendo para la organización lo más grave- cuenta “el apoyo del Estado” o con la ambivalencia del este en la materia.

El primer Dakar se realizó en la primera administración de Bachelet el año 2009. De acuerdo a los estudios de CMN (Ordinario Nº 2.918/09) en esta versión de la competencia se constató la destrucción
de 5 sitios arqueológicos denominados “Quebrada Pelícanos 1″, “Quebrada Pelícanos 2″, “San Antonio 2″, “Majada El Tomate 1″ y “Majada El Tomate 3″ y una agrupación de sitios arqueológicos denominada “Área Arqueológica Pampa Austral Camino Oeste”, ubicados en las regiones de Atacama y Coquimbo. La cronología de algunos de estos sitios alcanzaba una antigüedad mayor a los 4.000 años (2.000 a.C.).

En el 2010 se constató que se dañaron 52 (50,5%) de los 111 sitios examinados. El informe de la época señala expresamente: “No se tiene ningún conocimiento del daño causado en otras zonas donde hubo cambios de trazado de última hora dispuestos por la organización, desvíos o competidores perdidos”.

El Informe Técnico de Evaluación del Rally Dakar 2011, elaborado por el Área de Arqueología del Consejo de Monumentos Nacionales, informó que de los 283 sitios evaluados, presentaron daño en diversas magnitudes un total de 126 sitios. En el informe de ese año el Consejo afirmó: “El Dakar constituye una actividad altamente dañina para el patrimonio arqueológico e histórico del país”.

Según las estadísticas el 2012 y 2013, los lugares dañados se redujeron, pero tanto el Consejo como el Colegio de Arqueólogos apuntan al que el cómputo de sitios dañados es relativo, ya que “la información disponible sobre la evaluación de daños del año 2012 (que realizó el Instituto Nacional del Deporte) es “escasa” y no se tiene información concreta respecto de las rutas de las caravana.

“De esta manera, existen fundamentos para suponer que puede haber una gran cantidad de sitios que no fueron registrados y de esta manera quedaron desprotegidos. Por lo tanto, el cómputo de sitios dañados en la versión 2013 de la competencia es absolutamente relativo e incierto”, consigna el informe.

En todo caso, estas cifras son muy conservadoras -contraargumenta Paula González- “porque las evaluaciones de daño no han sido exhaustivas y han aplicado un criterio que restringe el área de influencia directa de la competencia sólo a la unión lineal de puntos que constituyen el trazado, sin considerar las áreas de campamentos, áreas de estacionamiento y los lugares dónde se sitúa el público, que también han destruido sitios arqueológicos”.

EL ESTADO COMO INFRACTOR DE LEY

A fines de mayo y después del suspenso sobre si el Dakar pasaría nuevamente por Chile, debido al impacto del terremoto en el norte grande, la Ministra del Deporte Natalia Riffo, despejó las dudas y confirmó la participación de Chile en la competencia más dura del deporte tuerca en el mundo.

Esta confirmación, para los defensores del patrimonio, constituye un grave revés y confirma nuevamente el doble discurso en materia de protección patrimonial que tendría el Estado, representado por la administración de la Nueva mayoría.

“Es una gran decepción porque esperábamos que la administración Bachelet no continuara con este grave atentado contra nuestro patrimonio cultural y natural, atendidas las numerosas pruebas acerca de la naturaleza dañina sobre los monumentos arqueológicos, la flora, fauna y paisaje del norte de Chile”, sostiene González.

La ambivalencia, según los científicos, radica en que “el rally Dakar ha producido un quiebre en todo el régimen jurídico de protección que amparaba los monumentos nacionales arqueológicos de Chile”.

Normalmente, cuando alguien destruye un sitio arqueológico -explica González, quien es arqueóloga y abogada- “el Consejo de Defensa del Estado acciona legalmente contra el autor a través de la Acción por Daño Ambiental, persigue su responsabilidad y se le sanciona civil y penalmente”.

Pero en este caso, los denunciantes acusan que el Estado se ha desentendido de su responsabilidad.

“El artículo 38 de la Ley de Monumentos Nacionales, determina que la destrucción de sitios arqueológicos reviste el carácter de delito, sin embargo el Estado chileno no ha perseguido la responsabilidad penal de los autores de esta destrucción reiterada de sitios arqueológicos”, sostiene el Colegio en un informe de mayo del 2014 del departamento de Antropología de la Universidad de Chile.

Para Carlos Carrasco, presidente del Colegio, uno de los aspectos más graves, no es sólo que el Estado no persigue a los culpables, sino que además estimula la destrucción constante del patrimonio, por el cual además paga 4 millones de dólares.

Si bien del Ministerio del Deporte contestan que este dinero lo paga el Estado por concepto de inscripción, o sea que paga para que la competencia pase por Chile, Carrasco pone el énfasis en los costos totales que significa para el país. “A esto hay que sumar los efectivos policiales, los aviones que solicitan la empresa para su uso, el tratamiento de la basura, los miles de litros de aceite que quedan depositados en el desierto, lo neumáticos que van cambiando los competidores y que dejan botados en el recorrido y de todo esto se hacen cargo los gobiernos locales”, señala.

BONOS DE CARBONO

A través de un comunicado oficial, la ministra del Deporte Natalia Riffo señaló que “desde un principio hemos actuado con seriedad y responsabilidad política. Ese es nuestro deber, por ello nos sentimos muy contentos de alcanzar un acuerdo que permite a Chile velar por los intereses de las zonas afectadas por el terremoto y salvaguardar dos temas fundamentales, la protección del patrimonio y del medio ambiente”.

Según lo informado por fuentes de este ministerio este “acuerdo” fue comunicado al Consejo de Monumentos Nacionales y al Colegio de Arqueólogos en una reunión sostenida la semana pasada y que lo “informado” habría dejado conformes a los arqueólogos, en especial tras informarles de una nueva revisión de los trazados y de la compensación del daño ambiental que haría la empresa ASO (Amaury Sport Organisation) con bonos de carbono.

Sin embargo, Carrasco explica “que ellos (Ministerio del Deporte) no se comprometieron a mucho, simplemente nos informaron de que están tomando precauciones y que junto a otros a organismos del Estado, como Conaf, están tratando de regularizar una poco este tema del Dakar. Reconocen que hay una desregularización y que están tratando de modificar esto en la medida de lo que se pueda. En ningún caso eso a nosotros nos deja conformes, nosotros les solicitamos que se avance en una prevención efectiva”.

Luis Mariano Rendón, quien junto al colegio de Arqueólogos y otras instituciones, logró -después de cinco años de ininterrumpidas acciones legales para preservar el patrimonio- que la Justicia acogiera a tramitación este año un Recurso de Protección, sostiene que no sabe “cómo los bonos de carbono pueden compensar el daño patrimonial”, puesto que esos bonos compensan las emisiones de gases invernadero y no la destrucción de los “sitios arqueológicos”.

LA EXTINCIÓN DEL PUEBLO AYMARA

Ariel León Bacián, Presidente de la Corporación Cultural Aymara, explica que para su pueblo la carrera es sencillamente “criminal”.

Para el representante de este pueblo originario, el punto está en el valor que el Estado de Chile le otorga a la cultura. Mientras por un lado, el factor turismo es uno de los beneficiados con la prueba y su paso por Chile inserta al país en el concierto internacional, por otro la misma prueba, que defiende el Estado, significa la “extinción de nuestro pueblo”.

“Nosotros como pueblos indígenas estamos, por decirlo de alguna manera, casi en extinción y el Dakar lo que hace, en definitiva, es borrar las huellas de nuestra cultura, borrar nuestra presencia territorial y contribuye a la desaparición de nosotros como pueblo, por eso nosotros consideramos que ningún beneficio puede compensar la extinción de nuestra cultura, de nuestro patrimonio”, explica.

LA MARCHA POR EL PATRIMONIO

Una de las ambigüedades más evidentes de este doble discurso en materia de defensa del Patrimonio se evidencia en la pasada Marcha por la Defensa del Patrimonio del pasado 24 de mayo y que agrupó a más de 105 organizaciones.

En esa actividad, uno de los rostros que llamó la atención, fue el de la Ministra de Cultura, Claudia Barattini.

Para Rosario Carvajal, Presidenta de la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales, la presencia de la ministra constituye un respaldo tácito del Estado a la necesidad de defender el patrimonio, respaldo que de algún modo puede resultar contradictorio con el rol del Estado en la confirmación del Dakar 2015.

“Esperamos que (la ministra Barattini) tenga la capacidad de liderar y marcar la agenda de los otros ministerios, para evitar estas incoherencias entre ministerios, en que uno está marchando con la ciudadanía y muestra sensibilidad y otro ministerio, una vez más, permite un Dakar con el irreparable daño que ello significa”, concluye.

Por: HECTOR COSSIO

Tomado de:  http://www.elmostrador.cl/cultura/2014/06/02/dakar-2015-la-competencia-criminal-que-denuncian-arqueologos-y-pueblos-originarios/

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