Opinión. YAYO H. “La Comprensible Omisión de Lula Da Silva”.-Ap​ertura 48° Coloquio Anual de IDEA, Mar Del Plata.

Luiz Inácio Lula da Silva, ante un auditorio colmado, en la primera jornada del 48° Coloquio de IDEA en Mar Del Plata, resultó imperdonable contra cualquier posible anti progresismo, lo que se comprende conociendo su historia, sus orígenes, además de compartir con él, definitivamente ese análisis. De padres analfabetos, y de un padre abandónico y una madre que lo crió sola junto a sus hermanos, Inácio pasó de joven metalúrgico a gremialista, a secretario General del Sindicato más fuerte de Brasil, y finalmente del PT a Presidente de la Nación “no queriendo ser político”, después de cuatro intentos frustrados, dijo, que lo robustecieron.

Estuvimos ante la presencia de un ser que a contramano de muchos políticos, está revestido de una fortaleza del que brota un carisma humano muy particular. Otro caso políticamente humano, y salvando distancias, puede ser Mandela, con una historia más dura y diferente.

Frente al Auditorio, Lula dejó en claro que si hubo algo que aprendió del sindicalismo, fue a negociar. Y que desde que fue Presidente hasta ahora, el Proteccionismo europizante primero y yancófilo desde siempre, fue el peor enemigo de la región.

El progreso de un continente empobrecido y de grandes desigualdades, solo podrá llegar, liberándose como hasta ahora, si se resiste ante históricas recetas tan foráneas como engañosas. Y no dudó al asegurar que además de políticas nacionalistas propias y acriolladas, se requiere del esfuerzo empresario, a tal punto que visualiza a Argentina y Brasil como una misma masa geopolítica, lanzada a la búsqueda de su crecimiento y desarrollo propios.

El parangón de Menem y Cardoso, amistosos y falderos de Clinton, dejó en una meseta de su discurso las necesidades más manifiestas y que a su entender, se dieron vuelta en estos años, dejando lejos los 90, donde nunca imaginamos entonces, lo que nos sucede hoy, un Indio Presidente, como Evo en Bolivia, y tres mujeres Presidentes como Dilma, Cristina (después de un Néstor), y Bachelet.

Un punto abstracto sobre el que regresaré al final.

A su modo de ver, actualmente, números y estadísticas mantienen solidez enmarcando “la confianza en nuestros gobiernos”(…) un comercio que pasó de 7 mil millones de dólares en 2003, a 40 mil millones en 2011, y aseguró que llegará a los 35 mil millones este año. Reconoció que ante una crisis fenomenal del mundo, se debe construir experiencia colectiva, para que sector privado y público converjan. Y tras apoyar el Consumismo como factor de despegue, aclaró que los logros de Brasil, se obtuvieron con una “Inflación Controlada”. Resultaron absolutamente certeras algunas definiciones; “Tenemos potencialidades, pero nos falta aun sabiduría para construir juntos alianzas que sirvan para calificar y disputar espacios con la potencias del mundo”, o cuando explicó la existencia de “estructuras de distribución desigual en el planeta”, o que para “creer en un ciclo de desarrollo sustentable, la palabra clave es la inclusión de todos”

Pidió combatir cada paraíso fiscal y avanzar hacia una nueva agenda. Sobraron anécdotas de su ejercicio de primer mandatario, y alguna frase quedó flotando; “Ningún brasileño y ningún argentino pueden mirarse uno al otro como adversarios y competidores, tenemos que vernos pensando qué sería Brasil sin Argentina, y que sería Argentina sin Brasil, si nuestros gobernantes piensan así, y nuestros empresarios piensan así, si decidimos ejecutar juntos este nuevo modelo de desarrollo, puedo decirles que en los próximos 10 años, Argentina y Brasil serán mucho mas fuertes (…) si se llega a ese acuerdo estaremos dentro de 10 años en Mar Del Plata, en un día de calor, celebrando la situación de Argentina y Brasil”

Y aquí es donde pese a los aplausos, la realidad no me cierra, y lo más probable es que ese día llueva.

Aspiro a lo mismo. Quizá, o de hecho, Lula, quien ahora está más para Conferencias que para retomar el Poder, sin desconocer que lo dio todo, haya evitado decir que las tres Presidentas que mencionó, no son ni parecidas, y aplican políticas diferentes en cada país, desde el control inflacionario, al tipo de cambio, sin descuidar el manejo y reconocimiento en sus países de la corrupción, entre otras cosas, o la imposición o no a la Justicia y las Instituciones, y ni hablar del valor otorgado a la competitividad, o que accionan de un modo diferente lo asistencial en tanto factor equivalente de creación cultural laboral. Digamos que la Gestión, en cada una es disímil, lo que hace diferente la “totalidad”, o la “universalidad regional”. No basta con decir que avanzamos porque “una mirada equivocada” en un escenario internacional, y que puso en jaque a Grecia, España, Portugal e Italia, nos favoreció, y nos obligó. A lo que estamos obligados es a reparar lo que se está haciendo mal. Quizá no sea el caso de Brasil pero si de los países mencionados, exceptuando Chile, y hasta hace poco.

Allí es donde el espejismo se desmorona, cuando Lula aspira a lo que todos deseamos, pero no salta el cerco, para remarcar diferencias tan rotundas como rústicas, o al decir que la Venezuela de Chavez está mejor ahora que antes, lo que representa una verdad a medias, sobre todo porque Argentina y Venezuela, podrían estar mucho mejor de lo que hoy son. No hubo preguntas, o mejor dicho respuestas al auditorio, salvo y quiero creer que por el apuro, solo dos preguntas muy lavadas que no iban al fondo de la cuestión que muchos esperábamos, sino que volvieron sobre los pasos de la historia de Lula, nuevamente, desde sus orígenes por casi todos conocida, hasta el Lula Presidente. Una sinfonía humanística valedera, que descuidó verdades políticas insoslayables.

Si Brasil, como indicó, “llegó a ser la sexta economía al final de su mandato, y 25 millones salieron de la clase postergada, y 37 millones conformaron la nueva clase media en Brasil, casi toda una Argentina (en cifras de habitantes), para convertir al país, Brasil, en un ícono y referente de los mercados emergentes del mundo”, sería bueno sincerar que como argentinos proporcionalmente no logramos esas estadísticas ni por asomo en la mejor etapa de crecimiento económico que tuvimos, es decir en ninguno de los últimos gobiernos incluyendo el actual.

Tal vez, es bueno decirlo, en lo que Brasil se diferencia, es en la moralidad de sus representantes, que valió la expulsión de más de un ministro y algún secretario, y de llevarlos a juicio.

Uno entiende que un hombre como Lula no puede llegar hasta un auditorio argentino de tanto peso, para criticar a las autoridades del país, pero tampoco se puede generar una esperanza tan grande si antes no se ponen sobre el tapete los escollos que lo impiden.

En este caso, el respeto o la relación con la mandataria Argentina, generó la gran Omisión. Y no creo que Luiz Inácio Lula da Silva desconozca la reunión de la SIP en Brasil de hace pocos días, donde destacó una misión que llegará a nuestro país en noviembre. Me dirán que esto poco tiene que ver con “Las Empresas como motor de desarrollo sustentable”, puede ser, pero yo digo que no.

Si no hay sinceridad y Justicia en el marco de Empresas Públicas y Privadas, y el vacío se llena con un torrente de amigos capitalistas, estamos más lejos de la región a la que Lula aspira, o de lo que Brasil es. Y el comunicador objetivo, peregrina, solo hasta la llegada de lo nuevo, no importando los plazos.El Mercosur tuvo dos inasistencias, la primera porque faltó en su desarrollo, la segunda, porque per sí, hace años, es ineficaz.

Una ponencia extensa, destacada, pero a la que le faltó algo, casi imprescindible; La realidad que cada país atraviesa para ser la Región que él imagina. El problema, es que todos la deseamos, y hasta necesitamos escuchar cosas como las que Lula dijo, hasta ese momento frío, posterior e inmediato, en que regresamos a nuestra propia realidad territorial.

YAYO HOURMILOUGUE.

LA 5PATA. WEYA

Desde el Coloquio.


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ALICIA FIDALGO; “WEYA Producciones” l5pweya@gmail.com

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