Breve Ensayo del Sector Automotriz.(La 5 PATA para su Sector Automotriz)

En 2010 las Compañías Automotrices lograron mejorar una situación financiera y económica que llevó a muchas de ellas al borde del colapso durante crisis anteriores, pero debemos subrayar la de 2009. Hicieron lo que debían, redoblaron la apuesta. Cada una de ellas decidió sus propios mecanismos globales y regionales.

Finales de 2010 alcanzó cifras de producción impensadas tiempo atrás, 724.023 unidades, un 41,2% más que en 2009. Se exportaron 447.953 unidades, un 38,9% de vehículos más que en el año anterior.  Unos 698.299 vehículos totalizaron las ventas a los Concesionarios, es decir, un 43.3% más. Y para 2011 se aguarda con prudencia un crecimiento más moderado, pero nadie piensa en un retroceso, conforme a lo que se observa en línea con la macroeconomía y la adaptabilidad de cada mercado, dependiendo de sus financiaciones; es decir que un 0Km se paga con unos 18,6 salarios promedio según lo visualiza ADEFA. Indudablemente, se recurre a una extensión importante de cuotas, ya que lo que no está “barato” es el dinero, un tema que excede a las automotrices y corresponde a comportamientos externos e internos, y es específico de  entidades financieras y Gobiernos, antes que al sector al que nos referimos.

Lo mismo ocurre con las tarjetas de crédito para consumo masivo, como con los créditos hipotecarios, el interés es alto. De tal modo, la industria automotriz ha sabido adecuar las estrategias para producir y vender, procurando el equilibrio necesario entre oferta y demanda, auxiliándose entre filiales y recurriendo a habilidades propias, esto sin que descuidemos alguna medida gubernamental en ese sentido para procurar largos plazos a los compradores, aunque no mejoras impositivas a quienes producen.

Esto ha traído aparejada una competencia inusual, y acaso desmedida, donde las variables se unen difusamente y donde el Marketing confunde sus objetivos extraviando los caminos, un tema que si bien no sucede en un puñado de Compañías Automotrices, se visualiza al menos en muchas de ellas.

Hace décadas un bien se obtenía por trabajo y ahorro. El dinero era el camino para obtener el bien, y si por estas horas globales esto no se ha modificado, la verdad es que el camino hacia cualquier bien es cada vez más difícil de obtener, de tal forma que hoy el Capital más preciado es el conocimiento para quienes quieren acceder a otros bienes, esfuerzo mediante, pero si lo analizamos desde las compañías hacia la gente, lo primero que deberían observar como tales es que precisamente desde el cliente o comprador potencial lo que se visualiza es un mercado saturado de marcas y modelos ocupando diferentes segmentos en un colapso de competitividad inevitable y donde el desarrollo tecnológico a partir de inversión en  investigación y aplicación no está ajeno a lo que se ve y prueba, confort, seguridad, diseño, economía con optimizaciones de marcha, sumado a un concepto que viene creciendo; y es que ya no hay auto “malo en el país”, y sobran modelos y marcas para cada gusto y necesidad, lo que requiere creatividad e innovaciones en diseños cada día más evolucionados por parte de cualquier empresa para convertir a su producto, o sea al vehículo, en uno de los más demandados, dependiendo de una gran diversidad de segmentos, donde no se debe descuidar ni cada unidad producida, ni cada cliente, y donde seguridad, medio ambiente y consumo, exigen cada día una responsabilidad que va en alza.

A muchos le queda claro lo que es un vehículo Premium, pero no les ocurre lo mismo respecto a lo que representa un segmento B si comparamos unas marcas con otras. Un muy buen auto puede ser de un segmento B, y lo más básico, también, aunque se establezcan dimensiones que sí pueden ser coincidentes, y aunque se sepa genéricamente que tienen comodidad para cuatro personas grandes y un chico y que lo que llamamos monovolumen así como los  hatchback tienen una longitud aproximada de  3900 mm, y que si se trata de un sedán puede alcanzar los 4200 mm. Sabemos que no es una nomenclatura real, y es válido que no lo sea, los autos cambian a diario y antes se impone la creatividad.

 

Que un usuario prefiera una marca antes que otras depende de unas cuantas razones, la historia de la marca, el producto en sí mismo, el asesoramiento, del respaldo técnico y de post venta, del valor de los repuestos, de la garantía otorgada, pero si comenzamos por el principio, se trata antes que nada de Comunicar bien. “Si bien se ha superado la crisis, ésta ha dejado huellas que replantean desafíos que son permanentes y otros renovados como es una constante Mutación del consumidor global” (Adefa-diciembre 2010)

Y es preciso analizar que el MKT convencional esté dejando de funcionar, consecuentemente y a lo que me refiero es que son muy pocas las Compañías que “comunican bien”. Y en Argentina, sobre todo, una sola de ellas, lo hace demasiado bien.

El nexo de comunicación universalmente es el periodismo especializado en cualquiera de sus expresiones, un tema que se amplía de la industria automotriz a cualquier otro sector productivo. Es bueno aclarar aquí que son pocos los sectores productivos hoy que demuestren tanta empleabilidad propia y terciarizada como el sector automotriz, cadena de valor pura, las TIC (en un grado mucho menor y nunca con empleos tan bien remunerados) y la Industria Metalúrgica Pesada, sin descuidar los matices irregulares con altos y bajos del Agro, con lo cual el tema debe procurar nuestra mayor atención, ya que solo con la empleabilidad hay demasiado en juego.  “La industria automotriz explica casi el 50% del Sector Fabril, con un 36,5% de exportación manufacturera y el 7,5% del empleo formal” (Aníbal Borderes)

Que una Compañía elija y seleccione el método y quienes (Medios y Periodistas), habrán de comunicar lo que considera necesario, no está mal, la empresa tiene la más absoluta libertad de hacerlo. Es la primera, básica y más esencial regla que se debe respetar. Vayamos más lejos aun, seguramente más de un Directivo de Compañías automotrices tendrá  argumentos razonables para no estar conforme con la hibridez  o la actitud de cierto periodismo, o de algún periodista, y sobraran razones. Esto, a mi entender, esta fuera del plano de cualquier planteo.

Pero situémonos en nuestro desarrollo, después de un buen período y por el bien propio de la Compañía, está obligada “hacia adentro” a analizar cada resultado. Si el viento de cola explicado anteriormente y la etapa de bonanza económica del país determinan un  buen resultado, sin restar méritos al esfuerzo mancomunado de las Compañías para reflotar la crisis de 2009, esto por sí solo no significa que se haya comunicado bien mediante el carácter traslativo necesario, ubicando al cliente o comprador potencial en el otro extremo como la consigna más elemental y consecuentemente como el destinatario de esa información, habiendo aprovechado como recurso viabilizador a la comunicación, optimizando cada recurso humano extra empresa.

No se puede recurrir a la publicidad de los años 60 utilizando los atributos de una mujer hermosa sobre un capot, en un siglo XXI Global, o recurrir solamente a la imagen, en cuanto hoy se depende y se exige más de lo que se “debe saber” antes de lo que se pretende demostrar, y donde quien procura comprar o renovar un auto necesita asesoramiento generalizado y auténtico, antes que el que le proporciona cada concesionario. Más aun, irá al concesionario luego de ver y analizar lo que se desprende públicamente de cada sector especializado, y donde ya no se puede prescindir de la web respecto a un carácter de peso en consultas que no se comprobaba hace un año atrás, como puede verse en la actualidad.

Es aquí donde entran a jugar factores imprescindibles, independientemente de los test drives que cada concesionario aplica en buena hora con sus clientes, más el mejor servicio de post venta, y me refiero a la formación profesional de cada periodista en cada caso. En Argentina los hay, y muy buenos, pero debe diferenciarse a cada uno de ellos respecto al Medio en el que se desempeñan, porque son dos cosas diferentes. Un buen profesional debe saber cómo se construye un automóvil en serie, y diferenciar dibujo de diseño. Estudiar relación de transmisión y motorizaciones, entender la ubicación transversal o no del motor y como funciona un embrague. Saber lo que es un motor a inyección (después de los carburadores de años atrás) mono punto, o uno multiultipunto y la operatividad cronológica de una computadora de a bordo, mínimamente. Las ventajas de una carrocería compacta de hundimiento lateral, su altura o despegue del piso y el rodado en cuanto a llanta y el tipo de neumático y sus medidas. Cuando se utiliza un talón bajo y cuando no, en caso que se trate de una goma dura de alta “tenida” que rebotara mas a baja velocidad, o una goma blanda estandarizada para velocidades intermedias y una amortiguación mas elástica. Las líneas y el relieve de la carrocería y su peso para interpretar la aerodinámica, el ataque inercial frontal conforme al desplazamiento y la conjugación con el gusto y el detalle; antes hablábamos de parrilla, hoy de “grito”, la boca del auto que asoma sobre la línea del paragolpes delantero es el grito, es la expresión del vehículo. Debe saberse con qué material se logra para sintetizar en cierta gama un detalle que puede pasar por una vagueta moldeada desde adelante hasta atrás y si recorre  o no el techo. Como se razona peso, comodidad y equipaje. Hasta el color demuestra la personalidad.

Interpretar las razones de los ingenieros (que desde ya y más de una vez se equivocan a ensayo de error-acierto), para saber porqué motivo han ubicado una motorización que puede restar mayor potencia en alta pero que reúne ventajas en otros aspectos dependiendo del público al que está orientado, y las razones por las cuales no se lo construyó con un turbo y se ubicó un 1.4 nafta antes que un motor 1.6 o uno diesel, o cuál es la carrera de un pistón contra el cielo de una tapa de cilindro para generar la explosión en el momento justo en ciclos combinados de altísimas revoluciones ante el chispazo preciso de una bujía,  y cuando una válvula es de admisión y otra de escape, o qué es un árbol de leva y cuál es su función, lo que significa comprender indirectamente el torque del motor en una compleja distribución dentada a cadena o en goma y tanto más, combinando cada parte con el giro de un cigüeñal y las bielas que impulsarán los pistones, se transforman en indicadores básicos.

O cuándo en un camión se utilizan las seis velocidades de baja y las seis de alta, y que rol cumple un convertidor de velocidad ubicado detrás de la caja de cambio o porque se los construye en los últimos años en una misma pieza de 260 kilogramos. Cómo es un pulmón de freno cuando se arrastran 30 toneladas entre chasis y acoplado o en un semi y cuántos de ellos lleva por eje. Porqué antes se usaba un bigote al volante para que primero frenara el acoplado y luego el chasis (para enderezarlo) en la frenada, y porque hoy hay una conversión de peso que resuelve la tecnología computarizada con solo pisar el freno a aire neumático forzado por compresores que se retroalimentan del motor en marcha, otorgando una presión diferente ante un camino seco o si está lloviznando.

Después llegará el momento de probar la unidad, salida, potencia, estabilidad, succión, sonorización o insonorización, comodidad de manejo, dirección, radio de giro, frenos, cabeceo o desplazamiento lateral trasero en curvas, consumo y rendimiento, exigir el auto en lugares apropiados de los que Argentina carece salvo autódromos o sitios que algunas compañías reservan, o en ruta, respetando las normativas del caso. En cuanto a autos, hay unidades que se prestan para exigencias al límite (muy pocas y de altísima gama), y otras  (la mayoría), basta con andarlas con la normalidad ciudadana sin necesidad de correr a altas velocidades. Podríamos llenar página con este tema. Pero solo se pretende razonar la necesidad de conocimientos elementales, casi esenciales, que un profesional está obligado a no desconocer y a comunicar por respeto propio y que deben exceder el de un comprador común, y que a la hora de comunicar, una compañía no debe desconocer y debe saber valorar. Y desde ya, el modo de manejar, como tocar el freno en ruta lo menos posible, mantener una velocidad regular, chequear cada instrumental habitualmente. Un auto, siempre nos habla, siempre o casi siempre nos dice si un neumático está más bajo que otro, si el electro ventilador se enciende a intervalos más rápidos y anormales en ciudad acusando una posible pinchadura que genera pérdida de agua, si valvulea en baja, si el vacio es por falla eléctrica o por falta de alimentación, si en ruta una tirada del volante hacia un lado es producto del viento lateral o semilateral por la construcción de la carrocería y se refleja en la pérdida del cielo del volante (para lo que toda cremallera o sinfín y crucetas están preparados), o si pudo tener un golpe en el camión mosquito y ataron mal una cadena torciendo una parrilla de suspensión. Como sea, el auto, siempre avisa. Después llegara lo secundario, aquello a lo que inexplicablemente se le dedica más tiempo y es lo accesorio.

 

Lo más absurdo que he leído en mi vida es que el auto fue concebido por el “capricho” del hombre, cuando de lo que se trató es de la evolución permanente del hombre por conquistar desarrollo, tiempo (velocidad) confort, lo que involucró necesidades antropológicas indispensables, desde el clima a las distancias, y desde la salud a la información (correo) y el comercio, tentado por su motivación más trascendente, su pasión por hacer, en lo que vio también las dimensiones de un negocio que proveería trabajo a miles de personas en tanto fueran capacitadas, una motivación que va cambiando con el tiempo y con las demandas existenciales de mayores exigencias y adaptabilidades.

Que la industria y el talento creativo de la mano de la ciencia y la investigación hayan logrado los automóviles que han transitado la historia hasta nuestros días, solo responde a un estado antropológico de bienestar antes que a un capricho, a tal punto que lo estrictamente psicológico en cada uno decide el auto que habrá de elegirse estemos conscientes de ello o no, desafiando al MKT. Lo único que se interpone a comprar aquello con lo que nos identifiquemos es el límite del costo. Un auto puede ser necesidad de transporte y trabajo, o ser amor y pasión, puede revelar tu profesión, o puede ser ostentación o poder, y desde ya, feminidad o virilidad masculina.

 

Estamos obligados a mas, a seguir produciendo mientras se van inter-disciplinando áreas diferentes; electrónica, mecánica, computación, plásticos inyectados como los  PET, PEAD,  PEBD, PP y PS, matricería en polipropileno,  es decir Packaging diferenciados que se integran en una misma unidad creativa desde el metal hasta la pintura y el sonido, en un objeto que logra una identidad propia y que habrá de emparentarse con un destinatario determinado, y como cualquier relación, puede un comprador cansarse de esa, su pareja que tanto tardó en seleccionar, ante la aparición de un nuevo ser mecánico y cálido que lo paralice. Se trata del mercado y de lo que vive en él, del principio de la Automoción y del individualismo asociados en una misma entidad.

 Lo que incluye un tema que no podemos impedir, evitar muertes con la responsabilidad del caso en cada compañía y en muchas instituciones, lo cual hacen, unas más que otras, claro. Aunque por parte de la sociedad se nota la carencia en este sentido, allí es donde falta mucho por hacer con campañas que deberían modificar su inventiva cuanto antes, ya que han llegado a un techo que no concientiza sino que cae en la repetición sistémica, lo que se traduce en más de lo mismo, con cambios lentos, tan lentos que a medida que se operan, las sociedades crecen sin internalizar en sus nuevos integrantes la gravedad de caso, razón que nos precipita a creer que pocas cosas cambian en seguridad vial; , “lo que prohíbe no estimula, pero lo que alerta, paraliza”.

Restan otros temas ¿Qué haremos mañana, en años, cuando el mercado adquiera un techo y todavía estemos saturados de un parque usado y obsoleto que no se ha renovado porque aun no se toman medidas en esa dirección, con motores en línea y frontales de cuatro y seis cilindros con pistones del diámetro de una botella de aceite comestible, y que siguen funcionando?

En tanto, comienzan a ver la luz diferentes autos eléctricos, alimentados con baterías recargables, y monoplazas para hacer más perdurables espacios que estamos tapando con cada auto nuestro, casi detenidos cuando avanzamos solo en primera velocidad y tocamos el freno permanentemente buscando cada ingreso a las grandes ciudades, un tema también global.

No ha faltado un lúcido funcionario que alienta las bicicletas, pero las ubica en Palermo como si se tratara de China y bajo bellísimas arboledas y no en cada garaje donde deberían estar, una vez claro que construyan más cantidad de ellos y sean accesibles y públicos. Como si un empresario de 55 o 60 años que viaja diariamente a la ciudad porque maneja su empresa y paga sueldos, pueda subirse a una bicicleta con el fervor de un joven ciclista. No nos falta sentido común, porque carecemos de él, en tal caso estamos ausentes de un poco de “buen sentido”.

Del etanol y la nafta se logra el gasohol o la alconafta, pero no pueden utilizarse en motores de última generación construidos en Europa que ya exigen euro-normas específicas. Del etanol se considera que oxigena la nafta común (base) ya que es menos costoso que el  MTBE el éter metil tert-butilico, sin embargo, estamos desarrollando el intento de algo que también será antiguo en 50 años, ahora mismo, para muchas instituciones Verdes, el producto es altamente contaminante para el agua y la tierra, por eso prefieren el bioetanol logrado de la caña de azúcar, y no el etileno por hidratación del que  se infiere la utilización de químicos.

China emplazó el año pasado 16 giga vatios (GW) de capacidad de energía eólica, creciendo así en 2010 un 62% interanual y superando a Estados Unidos. Esto es tan real como que compañías argentinas encargadas de la construcción de las aspas de más de treinta metros de longitud para aerogeneradores eólicos los construyen fuera del país, una de ellas aquí nomás en Brasil,  donde tienen una exención impositiva de la que aquí carecen. Un país que además nos compra el 25% de la producción automotriz argentina.

El dato puede pasar desapercibido, sino fuera porque en 100 años, cada vehículo estará equipado para trasladarse con una energía que hoy desconocemos.

Esto es tan importante como que cada Compañía debe asumir saber informar (informar también es participar y advertir), de qué manera y a quienes, en una etapa que demanda mas conocimiento y creatividad en lo comunicacional, y que nos exige a todos un aprendizaje en conjunto. Así como hubo un chiclé de un carburador Holley a cortina, para los Falcon y otros motores de seis cilindros, o una aguja vertical  por gravedad en un Dodge  1500 que ya no son ventajosos, lo mismo ocurre con el MKT y su necesaria actualización en estrategias de comunicación. Lo que llega y ya nos inunda, es responsabilidad de todos.

Somos La Quinta Pata.

YAYO HOURMILOUGUE.

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Post Author: Editor

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