JORGE ARAYA. Ex director de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior de la República de Chile

Luego de los regimenes autoritarios que se vivieron en Chile y en otros países de Latinoamérica, todos los países han tenido que realizar un proceso de democratización de las instituciones(…)a todos los países y a Chile también les falta avanzar en este tema de democratización y perfeccionamiento democrático de sus instituciones(…)no obstante Chile tiene algunas instituciones, como la policía, que no ha sufrido los embates de la corrupción(…)la principal fortaleza de Chile es que tiene instituciones que funcionan correctamente, que no son corruptas y que le dan confianza a la población(…)ahora, en Chile la situación es algo que preocupa a los medios de comunicación(…)es difícil hacer comparaciones porque uno siempre tiene el temor de ser injusto, no vaya a ser que uno peque de un orgullo muy inocente(…)uno podía decir hace 15 ó 20 años en Chile que el tema del narcotráfico prácticamente no existía(…)ya sea por el carácter insular permaneciera libre, pero empezó el narcotráfico sin que sea grave pero está presente(…)Argentina tiene un desafío muy importante de darle prestigio a sus instituciones Ningún proceso tendrá éxito si no se dota de confianza a las instituciones(…)los organismos que tienen que ver con control, investigación, juzgamiento y persecusión no se habían sentado en una mesa para coordinar su trabajo, eso fue lo primero que hicimos cuando llegamos a la División de Seguridad Pública(…)tú tienes que entender y es importante que la sociedad, el mundo político y todos los actores lo entienda, que el tema de la inseguridad ciudadana es común a todo el mundo(…)no hay país en el mundo que esté libre de la delincuencia, si reconocemos este hecho, requiere combatir este problema con políticas de estado. Es un tema complejo, por ello no podemos sacar crédito político del tema, hay que coordinar, no se puede hacer de manera dispersa(…)uno no puede hacer una relación directa entre pobreza y delincuencia porque no es real eso(…)si uno coloca un mapa de Latinoamérica y una capa donde esté coloreada la pobreza y otra donde está colocada la delincuencia, uno se da cuenta que no coinciden, lo que sí tiende a coincidir es la desigualdad(…)las zonas más pobres están en el mundo rural, y en esa zona rural no está la delincuencia(…)sin embargo, donde está presente la desigualdad, ese agravio que la sociedad comete contra su población, ese hecho de tener enfrentados a gente opulenta con gente con carencias, termina por producir el conflicto y probablemente hechos de violencia también(…)tenemos que seguir desarrollando políticas sociales porque valen por sí mismas. Uno va a luchar contra la desigualdad o contra la pobreza porque cree en el desarrollo de las personas en plenitud, no por disminuir la delincuencia(…)no podemos caer en el error de criminalizar las políticas sociales(…)pero también necesitamos políticas focalizadas en población vulnerable y que merecen una atención especial de parte del Estado(…)en Chile se está haciendo, en Argentina también he visto algunas iniciativas con jovenes que han sido detenidos(…)en Chile se llama “24 horas”, que es atender a los chicos detenidos que son inimputables, la idea tampoco es dejarlos libres, hay que hacerse cargo de un problema(…)decir que lo único que hay que hacer es prevención, sería una postura cándida, porque las instituciones de control también tienen el deber de la persercusión del delito(…)la experiencia nos dice que los países que han aplicado políticas de mano dura, han mostrado éxitos en una etapa inicial pero posteriormente la situación de violencia vuelve a la etapa anterior(…)claramente, Levitt hizo noticia con una tesis bastante controversial, el señalaba que la reducción del delito durante los años 90 se había dado por la despenalización del aborto, lo cual generaba una baja en la tasa de hijos no deseados que posteriormente podrían ser abandonados(…)el buen funcionamiento de las instituciones probablemente inhibe el delito, mandar la señal de que si uno comete el delito, probablemente sea castigado(…)se ofrecía a una serie de empresarios en forma gratuita que ellos pudieran instalar parte de sus empresas en recintos que eran de la gendarmería de Chile, con el compromiso de que ellos darían trabajo a la población penitenciaria.

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