RAUL MEDINA FERNANDEZ. Profesor IAE – Universidad Austral

Cuando hablamos de liderazgo siempre la figura del líder es el que ejerce la figura de liderazgo(…)a la hora de ejercer acciones de liderazgo podemos poner el ego por delante(…)las acciones que movilizan al líder deben ser aquellas que movilicen a otras personas para afrontar los desafíos que se nos presentan(…)las teorías modernas de liderazgo promueven que cada persona comprenda que puede ejercer liderazgo(…)el conocimiento tiene que estar enmarcado dentro de una voluntad de servir a las personas con las cuales, de algún modo, entramos en contacto(…)el mejor modo de servir a otro es ayudarlos a que descubran su potencialidad, de hacerse cargo de aquello que pueden hacerse cargo de acuerdo a sus competencias(…)ya hay accionistas que entienden que la ventaja competitiva está en las personas(…)las personas que permanecerían en la organización terminarían siendo socias de la organización para lograr mayor nivel de compromiso(…)además de la rentabilidad, las personas son las que mejor van a poder ayudar al desarrollo y crecimiento de la organización(…)uno de los peores males que pueden tener hoy las organizaciones es ubicar en posiciones de liderazgo y dirección a personas que tengan en sí mismas grandes desequilibrios psicológicos porque necesariamente los van a transmitir al resto de la organización(…)el líder tiene que respetar siempre a la persona(…)al haberse modificado el modo en que se percibe la autoridad, las generaciones nuevas vienen más acostumbradas a la comunicación y al diálogo, a entender el propósito, el por qué(…)el liderazgo es poder transmitir una idea y saber llevar a cabo acciones.

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