UCA-Nuevo Infome “Condiciones de salud en el área metropolitana del Observatorio

 

 

 

Buenos Aires, noviembre de 2019. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires presentaron el informe “Condiciones de la Salud en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

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“Este informe muestra la desigualdad social que existe principalmente en el Conurbano, y que se hace visible en las condiciones generales de salud de las personas y de las comunidades como en el propio sistema que las atiende. Además, habla de un sistema fragmentado e inconexo para atender los estados de salud y enfermedad diferentes para cada estrato social”, sostuvo el Defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino.

“El cumplimiento del derecho a la salud tanto en su nivel teórico como en su formulación jurídica, debiera traducirse en un escenario de igualdad en la distribución de las condiciones de la salud entre los distintos estratos y segmentos sociales, así como en la equidad en el acceso de éstos a las prestaciones de salud y a la atención de calidad de la misma”, afirma la Dra. Solange Rodríguez Espínola, una de las autoras de este estudio.

Bajo este escenario, el informe permite dar cuenta del acceso a determinados recursos y sistemas de protección social que repercute en las desiguales maneras en que los individuos logran cubrir sus necesidades de atención y cuidado de la salud, además pone en cuestión diferencias sustantivas en cuanto al desarrollo óptimo de aspectos del desarrollo humano y la integración social.

“Hay una línea directa entre la pobreza y la falta de acceso a la salud. Vemos con preocupación cómo en el Conurbano esta situación impacta cada vez con más fuerza en los más vulnerables a la hora de comprar remedios o asistir al médico, una situación crítica que tiene que ser prioridad para los gobiernos”, precisó Lorenzino.

Los mecanismos de estratificación socio-económica, educativa y laboral son los denominados determinantes estructurales de inequidades, que configuran mejores o peores oportunidades para la salud, según divergencias en vulnerabilidades, exposiciones a agentes y acceso a servicios básicos. Es decir, la influencia de la posición socioeconómica, laboral y educativa del individuo sobre su salud no es directa, sino producto de factores intermediarios: condiciones materiales, tales como la calidad de vivienda, las circunstancias psicosociales y los comportamientos o conductas preventivas en salud.

“Los resultados sugieren que la heterogeneidad y la desigualdad social que prevalece en el país se reproducen tanto en las condiciones generales de salud de las personas y de las comunidades como en el propio sistema que las atiende. Además, se presentan estados de salud y enfermedad con patrones distintos según condiciones socio-económicas y laborales bajo un sistema por completo fragmentado e inconexo que atiende a sus complejas poblaciones”, afirma Rodríguez Espínola.

Este modelo se incorpora al sistema de salud como un determinante social más; porque, por una parte, el deterioro o mejora del estado de salud tienen un efecto de retroalimentación respecto a la posición socioeconómica, y por otra, el sector salud tiene un rol importante al promover y coordinar políticas de acción sobre determinantes sociales. En tanto que se ha constatado que la causalidad entre la salud y la pobreza es bidireccional, y que la analogía que mejor describe esa relación es la de un círculo vicioso o virtuoso, según empeoren/mejoren las condiciones sanitarias o económicas de la población (OMS, 2003).

La salud tiene importancia no sólo por su efecto en el crecimiento económico, sino también sobre todo por su impacto en la calidad de vida de las personas. El estado de salud de la población es una de las principales expresiones que asume el desarrollo de las capacidades humanas bajo un marco de integración social. Por lo mismo, dicho estado no es tan sensible a los ciclos del crecimiento económico como lo es tanto a las condiciones estructurales de pobreza como al impacto que pueden tener las políticas de salud acertadas. De esta manera, tanto las condiciones de salud bajo las cuales se reproduce la pobreza como la disponibilidad y calidad de los bienes y servicios públicos puestos al cuidado de la salud, reflejan la importancia asignada por el Estado y la sociedad a la creación de condiciones que mejoren la calidad de vida de la población.

Bajo estas consideraciones, el informe propone poner en evidencia las particularidades y desigualdades del estado de la salud física y mental, así como del acceso, atención, cobertura y satisfacción de los servicios. Cada indicador es evaluado en términos de su incidencia social a partir de los datos obtenidos por la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA-Agenda para la Equidad) durante los años 2017 y 2018. Además, la información se analiza observando el comportamiento en relación con factores estructurales relativos a la desigualdad social según pobreza por ingresos, estrato socio-ocupacional y características del individuo como son la edad y el sexo. Además, el documento describe y compara las variables analizadas diferenciando a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las áreas del Conurbano Norte, Oeste y Sur.

“Los datos de este trabajo deberían ser una señal de alerta para quienes deciden las políticas públicas y la asignación de recursos efectiva para garantizar que las familias más vulnerables  y sus hijos puedan acceder a salud”, concluyó Lorenzino.

 

DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Mercedes Salessi

UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA

Agustina Pueyrredon

Agustina Ordoqui

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Post Author: La 5 Pata

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