40º Convención IAEF – 2º Jornada

 

“Argentina: La necesidad de consensos de largo plazo”

 

 

40º Convención del IAEF en San Carlos de Bariloche

 

 

Bajo la propuesta “Argentina: La necesidad de consensos de largo plazo”, se está realizando la segunda jornada de la 40º Convención del INSTITUTO ARGENTINO DE EJECUTIVOS DE FINANZAS (IAEF), en el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche.

 

Panel: Necesidad de consensos de largo plazo – Luciano Laspina, diputado nacional; Marco Lavagna, diputado nacional.

 

Hemos fracasado -reconoció Laspina.

Enumeró la cantidad de defaults, inflación y descontroles fiscales, que se tradujeron en en pobreza creciente durante los últimos 70 años. Sobre pobreza, viene de larga data y nadie puede levantar el dedo acusando a otros. Reconoció éxitos en Cavallo y en Roberto Lavagna, para aclarar que sin consensos será imposible superar los problemas. Recordó que en 2016 el Congreso nacional fue un ejemplo de convivencia democrática. Después eso se derrumbó. Y empezó a resquebrajarse la gobernabilidad. Eso no le hizo bien al sistema político.

El gobierno tuvo que resolver el enorme descalabro heredado. Recordó Laspina las medidas adoptadas por el gobierno. Solucionó muy rápido los problemas, algo que tal vez conspiró contra el éxito. “Ampliamos la AUH, rebajamos retenciones y otras medidas.”

 

3,5% del PBI costaban las medidas impulsadas por nuestro gobierno durante 2016. Lo que falla es el andamiaje institucional sobre el que trabaja Argentina el tema fiscal. Llevamos 77 años de déficit fiscal en los últimos cien años.

 

La ley de Presupuesto es una farsa -sentenció Laspina. Es una discusión estéril. El Congreso no modifica un solo peso. Hoy todavía aprueba leyes -como la emergencia alimentaria- sin establecer de dónde saldrá la plata. Lo mismo sucede con la Corte Suprema, que tiene una cantidad infinita de sentencias con una limitada cantidad de recursos.

 

No hay límite legal ni constitucional para que un presidente sea austero. Un gobierno puede subir el gasto con un DNU. Nada lo limita. Y las provincias que están en el corazón del problema fiscal argentino. Se fijan aumentos impositivos totalmente en conflicto con la política nacional. Nadie se hace cargo de los impactos sistémicos de sus decisiones individuales.

 

 

El problema es muy profundo y no depende de las personas. Las normas con rango de ley no son suficientes. Tenemos pactos fiscales que se han incumplido. Cualquier ley puede ser cambiada por otra con una mayoría simple.

 

Ha llegado la hora de plantearnos una reforma de la Constitución que establezca una o varias reglas fiscales, como lo hicieron Brasil, Chile o Alemania. Chile tiene una regla de “suma cero”, como tiene Alemania en su constitución. Si no vamos a la causa de fondo -que no es producto de un gobierno- no habrá solución. Los consensos deberían estar centrados en equilibrar de una vez y para siempre las cuentas públicas.

 

Argentina tiene hoy dos crisis muy marcadas -dijo Marco Lavagna. Una, la económica, y otra la político institucional. El Congreso es el lugar donde los consensos cobran vida. Donde se hace “la rosca política”, como la llamó Monzó. Yo espero sinceramente que nadie tenga mayorías. Porque eso obliga a negociar.

El gobierno ha ido cediendo atribuciones al Poder ejecutivo. Eso habilita a que el siguiente gobierno cambie esas normas. Por eso es importante que el Congreso recupere las atribuciones que le competen. No es sensato perder uno de cada dos años en campañas electorales.

 

Vivimos en el cortoplacismo permanente, alimentado por el hecho de votar cada dos años.

 

También adolecemos del enamoramiento de políticas. Como la convertibilidad, por ejemplo, que empezó a deteriorarse en 1994 pero fue “estirada” hasta finales de 2001. Algo similar sucedió con las políticas de los Kirchner. una vez planteamos una ley de fondo anticíclico. Pero Argentina no lo aprobó.

 

Muchas veces hay mucho marketing pero poca gestión. El próximo gobierno tendrá muchos desafíos. Entre octubre y mayo vencen 36 mil millones de dólares, entre capital e intereses.

 

La inflación destruye al aparato productivo, particularmente a las pymes. En los últimos ocho años se crearon “cero puestos” de trabajo: Argentina lleva ocho años estancada. Se va perdiendo el valor, la costumbre del trabajo, tenemos que generar por lo menos 200 mil puestos de trabajo por año.

 

Hay que crear una agencia nacional de capacitación. Que no gaste más plata sino que coordine todo lo que está “dando vueltas”. Hay mucho para trabajar si realmente queremos asumir el tema de los consensos.

La situación social de Argentina no da para seguir ajustando.

 

Agustín Domingo – Ministro de Economía de Río Negro:

 

el ministro obras públicas financiadas con financiamiento externo. Se generó un círculo virtuoso. Hoy ese mundo cambió porque dejó de confiarse en que las reglas de juego permanecerían.

 

Se nos cerró el mundo porque no tuvimos capacidad de generar los consensos básicos. Hemos trabajado mucho en este tema desde entonces para lograr los consensos. El diálogo entre provincias y gobierno fiscal es muy rescatable, aunque haya muchas más cosas sobre las que seguir trabajando. Es necesario construir nuevos consensos, pero lo que se ha hecho hasta ahora es necesario cuidarlo.

 

 

Pablo Miedziak – Presidente del Comité organizador de la 40ª Convención.

 

Ya en el año 1977 se hablaba en la primera convención del IAEF de inflación y otros temas de “rigurosa actualidad”.

 

Quitando la hiperinflación, tanto en Argentina como en países de la región, Argentina es el único país que en los últimos diez años tuvo dos dígitos de inflación, con 30% de promedio. Necesitamos acuerdos y consensos que se prolonguen en el largo plazo. Nunca los hubo y por eso estamos como estamos. No podemos gobernar declarando que no vale nada lo que hizo el gobierno anterior.

 

Recordó finalmente Medziak las diferencias entre dos países que, disponiendo de fuertes recursos petroleros, actúan de manera muy diferente y, en el caso de uno de ellos, sólo “alimenta” el gasto público.

 

 

Hernán Lacunza – Ministro de Hacienda de la Nación

 

Recordó Lacunza la trayectoria del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) que a lo largo de 60 años colaboró activamente con la región. En ese período tuvo sólo cuatro presidentes.

 

Los argentinos hemos comprendido que no podemos resetear las políticas cada cuatro años, si queremos crecer sostenidamente y reducir la pobreza. En el siglo 20 los argentinos perdimos muchas cosas. En 1983 recuperamos la institucionalidad democrática que no nos trajo el bienestar esperado: pese a ello nadie pone en duda que el único camino posible es la institucionalidad democrática. Eso hoy está fuera de duda en todos los partidos políticos.

 

Los resultados económicos de nuestro gobierno han sido inferiores a lo esperado. Nuestra experiencia en el gobierno ha sido una mezcla de herencia, gestión y algo de mala suerte. El gradualismo no fue tanto una opción como una imposición de la realidad. La contracara de ese gradualismo es la deuda. Su variación es el déficit fiscal. Que sale del Presupuesto que vota el Parlamento.

 

A menudo la discusión para votarlo muchas veces desconoce las consecuencias de votar lo que se discute. En 2017 empezó a bajar la inflación y la pobreza, y a crecer el Producto. Se construyeron instituciones fiscales a nivel federal. Y hubo reformas que tuvieron un alto costo político. Y la crisis empezó en abril de 2018. Desde entonces enfrentamos incertidumbre. El acuerdo con el FMI tendió un puente: con ese dinero se pagó deuda con el sector privado.

 

Así llegamos a las PASO. La renovación de la deuda se cayó: de 88 pesos cada 100 se cayó a 5 pesos cada 100.

 

Argentina tiene que recuperar el acceso al crédito voluntario. No existe un problema de solvencia. Existe un problema de liquidez. Dada la incertidumbre los acreedores exigen “cash”. Para recobrar ese crédito y financiar sus políticas, Argentina necesita reencontrarse con el mercado voluntario de deuda.

 

Si bien los resultados no fueron los esperados, lejos estoy de decir que el trabajo de estos años fue en vano. Hoy estamos en la mitad del déficit financiero inicial, y eso se consiguió con una reducción de la presión fiscal: se rebajaron retenciones, se bajó bienes personales, el impuesto al cheque, el consenso fiscal con las provincias, etc. La presión tributaria consolidada bajó más del 3%. Hubo instituciones que respaldaron la conducta fiscal del gobierno.

 

Hoy tenemos equilibrio de cuenta corriente: eso tiene que ver con un tipo de cambio real bilateral que es casi el doble que en 2015. Si queremos salarios altos en dólares tendremos que ser más competitivos. Aunque esto no alcance. Tenemos una economía más abierta. El acuerdo con la UE marca el camino que tenemos que recorrer. Otro plafond de robustez es el sistema financiero. Permitió asegurar a los ahorristas la preservación de sus ahorros, tanto en moneda local como extranjera.

 

Damos prioridad a los más vulnerables al diseñar el gasto público. Más de la mitad de los niños son pobres, no de ahora sino desde hace mucho. Hubo un consenso sobre políticas sociales, y en instituciones económicas estamos empezando a construir esos consensos.

 

Buenos Aires, 27 de septiembre de 2019.-

 

 

Jorge Saumell / Pablo Miedziak

IAEF

 

Jorge R. Basso Dastugue (h) / Carla Arcuri

BASSO DASTUGUE & ASOCIADOS

www.bassodastugue.com.ar

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Post Author: La 5 Pata

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