De la Rúa, no fracasó solo.

Esperé hasta esta hora de la noche tras leer las redes y recibir otras apreciaciones.

De la Rúa, quien llego a Presidente por poco más del 48% de los sufragios, es recordado como el Presidente que abandonó la Casa Rosada en Helicóptero.

Esa es, sin embargo, la lectura más lineal y básica.

Porque hasta ese momento hay una historia que precede, como siempre, cada causa y cada  temible derivación.

Conocí Fernando De la Rúa mucho antes de que llegara a Balcarce 50, en su trabajo legislativo en el Congreso Nacional y partidario, dentro de la UCR.

Estuve a metros de Chacho Álvarez y Storani, cuando en el Molino de Callao y Rivadavia, crearon la Alianza (fue absolutamente casual, fui a tomar un café saliendo del Congreso). Y esa misma tarde conversé con ellos (espero lo recuerden). Se llegaba de la desesperada gestión del segundo mandato de Menem y la Convertibilidad (1dolar, un peso) Cavallista.

Chacho representaba el Progresismo del Justicialismo. También estuve en su renuncia a Vice Presidente en el Hotel Castelar de Avenida de Mayo cuando abandono el Barco. La convertibilidad que De La Rúa insistió en sostener equivocadamente fue el gran iceberg con el que colisionaron, cuando la crisis internacional y la deuda externa menemista ya no tenían como pagarse, con la gravedad de compromisos dolarizados.

De la Rúa cometió errores aun asistido por los mejores economistas del Gobierno. Machinea y su tablita. Murphy, quien duró pocos días y se enteró que lo reemplazaría Domingo Cavallo cuando regresaba de un viaje por su gestión ministerial a bordo de un avión. Hubo cambios en Economía hasta llegar a Jesús Rodríguez.  La propia Alianza con una inapreciable cantidad de errores y el “Justicialismo de paladar negro” con otras claras intencionalidades desde la provincia de Buenos Aires y otras Provincias, hicieron el resto de una forma casi anti-institucional, desmedida, con la suma de empresarios que restaron todo apoyo a lo que se sumo entre risas, una crisis que inauguraba todas las crisis, programas televisivos que aparentaban tras un aire de diversión, el más intencional y áspero de los mensajes; comenzaba la Tinelizacion que copió cruelmente, burlescamente, una nueva era de pseudo-periodismo, aun hoy en vidriera.

Cuando De la Rúa abandonó el Gobierno, destruido como hombre y mandatario, hubo muertes.

El Justicialismo aún no ha dado respuestas pretendiendo que de aquella historia solo se haga cargo el mismo De la Rúa, pese a un fallo judicial. Me extraña entre tantos, el silencio de Chacho Álvarez.

Recuerdo a un De la Rúa, calmo, medido, detallista, fumando en la mesa de la Casa de Gobierno Porteña su cigarro marrón algún tiempo antes de llegar a la Casa Rosada, mientras nos atendía; un simple puñado de periodista, sin dejar de respondernos todo, estemos o no de acuerdo con sus planteos. No volvió a suceder con ningún Mandatario hasta hoy.

La mayor honestidad, puede ser al mismo tiempo debilidad de mandato.

Un gran tipo absolutamente institucional y sabedor, muy preparado, aunque con poco carácter para gobernar, que equivocó decisiones elementales. La Banelco de Flamarique (abril del 2000 en medio de la sanción de la ley 25.250) le corrió el eje, el peronismo de paladar negro que hoy parece lamentar su muerte en Twitter, le dio la espalda volcándole gente a las calles, La Alianza y la Coordinadora radical de Don Coty (¿es radical aun, o es lo que le conviene?), hicieron el resto.

De la Rúa fue un Excelente tipo. Que fracasó como Presidente. Pero que no fracasó solo. Aun hoy hay dinosaurios de aquellos años que viven de la política sin que nada les falte.

YH

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Post Author: La 5 Pata

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