La OMS apunta a servicios universales de salud, pero Agentina toma el camino opuesto

Por Dra. Alejandra Sánchez Cabezas*

La Organización Mundial de Salud, organismo de las Naciones Unidas especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial, ha establecido, a través de distintas acciones y declaraciones, que es una prioridad el acceso universal a los servicios de salud. Sin embargo, en los últimos años en Argentina se observaron tendencias opuestas, ya que se incrementaron de manera dramática sus costos.

Desde 2015 en nuestro país el precio de los medicamentos subió entre un 176 y un 520% (de acuerdo a los medicamentos que se considere) y durante el 2019 las prepagas aumentarán un 26,3%, llegando a casi 40.000 las personas que tuvieron que dejar de pagarlas. Paralelamente hay mayor desocupación y por lo tanto más personas que pierden su obra social.

Las cifras que acabamos de mostrar hielan la sangre. Sin embargo la situación es mucho más dramática de lo que parece. En Argentina las personas acceden a los sistemas de salud de manera fragmentada y ahora se suman también los planes de obras sociales fragmentados por servicios. El 46% de la población tiene cobertura por obra social, el 16% paga una prepaga y el 36% restante tiene como única cobertura al sistema público. Esta fragmentación diversifica los aportes impidiendo que el sistema sea solidario y que las personas que tienen más necesidad de acceder a los sistemas de salud, las familias en las que viven el 50% de los niños de nuestro país, puedan acceder a servicios de salud más abastecidos.

Cada provincia tiene su propio sistema de salud, hay más de 300 obras sociales y más de 100 prepagas. Y hay un déficit histórico en la coordinación y articulación entre los distintos subsistemas que convierte en una verdadera misión imposible que se pueda pensar en un “sistema” de salud que use eficientemente los recursos y busque la equidad.

¿Cuáles son las consecuencias? Mientras algunas personas acceden a una salud comparable con el primer mundo, otras no pueden acceder ni siquiera a medicamentos esenciales. ¿En qué se refleja? En grandes desigualdades en los resultados de salud. A modo de ejemplo, la esperanza de vida al nacer en Neuquén es casi de cuatro años más que en Chaco (77,3 años en Neuquén y 72,8 en Chaco); la mortalidad infantil neonatal en la Ciudad de Buenos Aires es de 4,5 niños cada 1000 nacidos vivos, mientras que en Corrientes es de 10,9/1000 nacidos vivos y mientras en Ciudad de Buenos Aires de cada 100 mujeres que tienen un hijo 6 son adolescentes, en Formosa esta proporción sube hasta 24 de partos de madres adolescentes por cada 100.

Mientras tanto, en la Organización Mundial de la Salud dicen que esperan lograr sistemas universales de salud antes del año 2030 y que los países de la ONU debatirán este año cómo logralo con los jefes de estado en septiembre en Nueva York, ¿nos invitarán?

 

*Fundadora de Surcos Asociación Civil, médica, especialista en ginecología, Master en Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud. Miembro de la Red Internacional Ashoka.

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Post Author: La 5 Pata

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