Prueba AMAROK 2.0 TDI HIGHLINE 4×4 AT 180HP

 

Esto no es un Test Drive. Es una sencilla prueba de demostración. Cuando se compra un vehículo 4×4, es importante tener en cuenta las razones por las que se lo hace. La utilización que vas a darle. Y las prestaciones que obtenes a cambio.  En caso de Off Road, hay lugares y profesionales que pueden acompañarte si contas con poca experiencia, y existen cientos de lugares en el país donde podes realizar las pruebas necesarias con buen asesoramiento. Independientemente, la mayoría de las Marcas, si consultas, también cuentan con ese servicio operativo. Sobre todo, en temporada y en los lugares veraniegos.

Aquí, en este breve ensayo solo nos referiremos a usuarios que pueden vacacionar y al mismo tiempo utilizar la unidad con las exigencias necesarias, se trate de ámbitos rurales, playas, o sierras. Y como vehículo urbano, aunque sus dimensiones no sean las aconsejables para grandes capitales, no así para ciudades provinciales, o pueblos. El vídeo, preciso y breve nos demuestra la facilidad con la que una Amarok tracción integral permanente (Torsen), atraviesa los médanos, en el mismo modo operativo con el que viajamos en ruta, sin utilizar la tecla de 4×4 en fuerza, y sin desinflar neumáticos, con 33 Libras cada uno. Recordemos que estamos ante una unidad de tracción integral, donde siempre trabajan las 4 ruedas. El consumo medio sobre arena, osciló entre los 12; 7 y los 18; 3 litros/100km, considerando una “cavada sobre superficie blanda de 3 a 8 cm”.

En ruta baja considerablemente, promediando los 9,64 LTS/100 km, a velocidades que fueron entre 40/60 km/h a menos, en zonas urbanas, y 120/140 kmh en ruta abierta, con un tramo que conocemos, donde solo por 4 minutos  la probamos a 176 Km/h, con todas las precauciones y seguridades del caso. Daba más por supuesto. El consumo total  y completo en estas variaciones fue en este caso  de 9,64 LTS cada 100 kilómetros Promedio. En nuestra primera parada en la estación de servicio partiendo con tanque lleno desde Buenos Aires (y buscando el mejor diésel, tema nada menor hoy en Argentina), volvimos a completar el tanque de 80 Lts, con 55,250 Lts, recién a los 533 kilómetros, una vez que desde nuestra llegada a la Costa Atlántica, anduvimos por la ciudad, y viajamos por la playa más de 24 kilómetros hasta Punta Médanos. Exigida sobre arena, en modo automático (Driver), así como en Secuencial, (manual por comando de levas al volante), respondió holgadamente en todo momento y a cada exigencia sobre arena blanda, (tras una noche de viento). Por tratarse de una Pickup, (con un andar de auto), goza de una tecnología casi excesiva. Capaz de estabilizarse en 6ta en solo 100 mts en modo automático, o sea, en una cuadra, morigerando un consumo envidiable. De esquina a esquina sobre asfalto tira sola los 5, a veces 6 cambios, no superando las 1.100 vueltas en cada caso. Sorprende cuando en el sorpaso en ruta y al pisarla desde 90, 100, o 110 kmh, puede bajar sola de 8va, a 6ta o 7ma, dependiendo la velocidad a la que se la lleve, para aprovechar todo el torque y la potencia y salir “de arriba” y con gran reacción, con un acelerador al que se le nota la doble acción de corte (Mariposa). Hablamos de esta versión, 2.0 BiTurbodiesel de 180 cv y 420 Nm. El consumo al regreso fue mínimamente menor, debido a que subimos los neumáticos a 35 libras, y no contamos con el viento del sudeste que a la ida nos tomó de lateral y frente. Hubo en este caso una diferencia de regreso y a favor, de casi 5 litros menos en el mismo trayecto. 

Un dato que no es menor,  si medís más de 1,85, (en mi caso 1,93), tenes que liberar todo el asiento ErgoComfort, anatómico y envolvente hacia atrás, y queda muy poco espacio para el pasajero que vaya detrás de tuyo. El largo total es levemente inferior al de sus competidoras del mercado, unos 0,10 mt, (10 cm), lo que debe influir en cabina, y el respaldo de la butaca es de mayor espesor, sobre todo en la base. Tema que deberían considerar. Esta situación obliga a encoger demasiado los brazos al volante, aunque esa es la posición correcta, algo recogidos y codos hacia abajo. Lo solucionas echando un poco el respaldo hacia atrás, o jugando con las tantas posiciones con las que vienen los asientos ergonómicos. Pocos hemos probado, con tanta comodidad.

Excelente estabilidad en ruta, lo mismo que en la seguridad de los frenos (ABS OffRoad),  y en un sobrado desarrollo tecnológico, la cámara de retroceso es un lujo, aunque conviene mirar igualmente como buen conductor y estar atento al sensor de sonido. Asombra la dirección sobre arena sin demasiado desplazamiento lateral ante el giro imprevisto. No le falta, le sobra. La pantalla tactil nos resultó una de las más veloces que hayamos probado. Recordemos que ninguna Pickup puede tener la estabilidad de un auto, por su volumen y altura, tema que quien pretende adquirirla debe conocer. De allí la necesidad de la sobriedad para conducirla. (La Amarok es además, la de menor despeje).

Cada día se las fabrican mejor.

Me niego, como algunos profesionales a los que he escuchado llamarlo “El Amarok”. Para mí es la evolución de “Las Chatas”, sin precedentes. Que nos sitúa ante esa extraña clase que ha evolucionado tanto o más que otras prestaciones en nuestro país y en el mundo, y que representan ese formidable Reinado Matriarcal que nos desafía desde la prestancia, la fuerza y la seducción, tranquilizándonos ante servicios de cargas primordiales, o nos proporcionan el deleite por caminos que son intransitables cuando se trata de llegar. La Amarok, es una muestra pujante y vigorosa de esto. Y altamente recomendable.

Carlos Yayo Hourmilougue

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