10 MITOS SOBRE EL CÁNCER: ¿QUÉ ES LO QUE HAY QUE SABER SOBRE ESTA ENFERMEDAD?

 

 

Si bien se desconoce el origen del cáncer, se sabe que es una de las enfermedades más viejas. Sus primeras descripciones se basan en papiros egipcios. Ahora bien, ¿qué es el cáncer? Es una enfermedad donde existe un incremento indiscriminado y no controlado de algunas células de un órgano y que pueden diseminarse a tejidos de alrededor.

Las células del cuerpo nacen, viven, envejecen y mueren, de acuerdo al órgano donde se ubican, es el tiempo de vida de las mismas. Cuando este ciclo se altera o se desorganiza empieza una distorsión que provoca que estas células no se mueran y se altere su arquitectura y generan el cáncer. Mayormente se presenta en forma de bulto (tumor) en un órgano, salvo en la sangre, alterando su estructura y/o su función.

En el día a día, la información respecto a esta enfermedad no siempre suele ser verdadera, generando dudas en la población. Existen algunos mitos por eso, a continuación la Asociación Argentina de Cirugía se propone aclararlos.

 

Mito 1: El cáncer es hereditario

No necesariamente. La mayoría de los cánceres son producidos por alteraciones en los propios genes de los individuos y que tienen ciertos elementos que pueden predisponerlos, como por ejemplo el humo al cáncer de pulmón. Si bien existe una mayor predisposición en pacientes que presentaron antecedentes familiares, esto no es determinante y las posibilidades son bajas si se realizan las prevenciones pertinentes.

 

El 95% de los cánceres son espontáneos, producto de la mutación genética en el individuo.

 

Mito 2: El cáncer es contagioso

No. El cáncer es una enfermedad que se genera en un individuo y se desarrolla única y exclusivamente en su cuerpo. Ahora bien, existe un virus que puede ser desencadenante de cáncer, como el HPV, que se puede transmitir de una persona a otra, pero no es el cáncer el que se contagia.

 

Respecto al trasplante de órganos, si el paciente dador tuvo cáncer en su historia de vida, el receptor tiene una posibilidad un poco mayor de tener la enfermedad pero es tan baja que casi no se tiene en cuenta (1 en 5000 trasplantes).

 

Mito3: Cuando te realizan el diagnóstico de cáncer, es una sentencia de muerte.

No. Desde hace ya más de 2 décadas, la expectativa de vida en pacientes con diagnóstico de cáncer ha mejorado.

 

Hay dos situaciones que lograron mejorar la evolución del cáncer. Una es la prevención: todas las campañas de difusión, por ejemplo del tabaco que han permitido disminuir el cáncer de pulmón. La otra, es la detección precoz. El estudio sistemático de la mama, estudios ginecológicos como el PAP, estudios endoscópicos periódicos del colon luego de los 60 años, exámenes de próstata, entre otros, permitieron la detección precoz y una importante mejoría en los índices de curación de estos. Si se detecta y se trata en las primeras etapas de su crecimiento, el cáncer tiene una posibilidad de curación muy alta.

 

Mito 4: Si te operan o te hacen una biopsia del cáncer, se despierta y se disemina.

No. Las técnicas quirúrgicas son regladas y la resección del órgano que presenta un tumor maligno, se realiza siguiendo pasos y normas convencionales para que la diseminación no ocurra. La diseminación, luego de una biopsia o extirpación del cáncer, son muy bajas.

 

Mito 5: Los edulcorantes artificiales causan cáncer.

No. Diferentes estudios científicos rechazan esta afirmación. El interrogante surgió cuando se mezcló el ciclamato con la sacarina, ambos a altas dosis, provocando cáncer de vejiga en los animales que estaban en una etapa de investigación. Pero los estudios posteriores no evidenciaron a los edulcorantes como productores de este tipo de tumor en los seres humanos.

 

Mito 6: Los teléfonos celulares pueden causar cáncer.

No. El cáncer se produce por mutaciones en los genes. Los teléfonos se manejan por energía de rediofrecuencia y estas no alteran el ADN de la persona.

 

Mito 7: Vivir cerca de las líneas de alta tensión produce cáncer.

No. Las líneas de alta tensión producen un campo eléctrico y magnético que no solo se encuentra en las torres de alta tensión, sino también en todos los lugares donde habitamos. Está comprobado que estas energías no ionizantes, no producen ninguna alteración al ADN y por lo tanto no hay alteración para que genéticamente se produzca cáncer, a diferencia de las radiaciones ionizantes como las nucleares.

 

Hay algunos estudios que trataron de relacionar las ondas magnéticas no ionizantes y el cáncer en los niños, sobre todo leucemias y cáncer de encéfalo, pero no se han encontrado evidencias contundentes para realizar esta aseveración.

 

Mito 8: Si como azúcar empeora mi cáncer.

No. Las células cancerosas tienen como uno de sus principales nutrientes al azúcar, pero el exceso de la misma no produce un aumento ni en el tamaño ni en el número de células del cáncer.

 

Lo que sucede es que el azúcar en altas cantidades puede traer aumento de peso y obesidad, que puede ser un territorio propicio para ciertos tumores.

 

Mito 9: Si me golpeo las mamas se puede producir un cáncer.

No. El golpe no produce ninguna alteración genética que pueda realizar una mutación y cáncer. En oportunidades puede causar hematomas que se hacen crónicos y simulan ser bultos, pero no son tumores malignos.

 

Mito 10: El Tratamiento para el cáncer es peor que el cáncer en sí.

La mayoría de los cánceres son agresivos por lo tanto el tratamiento debe ser agresivo. De acuerdo a la ubicación, el grado de evolución, su tamaño, si está diseminado localmente o a distancia, etc., va a cambiar el tratamiento a realizar.

 

La cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, así como los anticuerpos monoclonales, presentan un importante número de efectos adversos pero hoy la medicina cuenta con mayores herramientas para el tratamiento de estos efectos secundarios y para mejorar la calidad de vida mientras dure el mismo.

 

 

Asesoró: Dr. Angel Vannelli- MN 60.692. Miembro de la Asociación Argentina de Cirugía. Director Médico del Hospital San Juan de Dios. Jefe del Sector de Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital  de Cirugía de Haedo.

 

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