Columna Día Mundial contra la Trata (30/07)

– Aldeas Infantiles SOS Argentina

Por la Lic. Alejandra Perinetti, Directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina 

A pesar del consenso mundial en torno a la erradicación de la esclavitud, la trata de personas, forma de “esclavitud moderna”, es hoy en día el tercer negocio más rentable del crimen organizado, a nivel mundial, detrás de la venta de armas y el narcotráfico.

Naciones Unidas a partir del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente de mujeres y niños, estableció que “puede significar el reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, bajo amenaza o por el uso de la fuerza u otra forma de coerción, secuestro, fraude, engaño, abuso de poder o una posición de vulnerabilidad, o recibir pago o beneficios para conseguir que una persona tenga bajo su control a otra persona, para el propósito de explotación”. Así, la explotación puede incluir el trabajo forzado, sexual, la esclavitud, o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la remoción de órganos, entre otros.

La trata de personas es posible a partir de un entramado de relaciones de poder que facilitan circuitos clandestinos donde la ilegalidad, la corrupción de algunos funcionarios y fuerzas de seguridad, la vulneración de todo tipo de derechos humanos están estrictamente relacionados En líneas generales, el circuito de la trata de personas sigue un patrón que comienza con el reclutamiento, a partir de diferentes métodos de engaño como por ejemplo las  propuestas laborales inexistentes o directamente el secuestro. Luego, se procede al traslado hacia otras jurisdicciones donde las víctimas no cuenten con redes sociales de contención capaces de brindar socorro. Finalmente, la explotación propiamente dicha. En todo este recorrido, el engaño, la manipulación y la amenaza, personal o hacia sus familiares, son parte de un proceso a partir del cual miles de mujeres y niños/as son sometidos y pierden su libertad.

La situación en Argentina 

En Argentina, la esclavitud está prohibida desde la sanción de nuestra Constitución Nacional en 1853. Sin embargo, tras más de 160 años está vigente y es la base de negocios millonarios. Por ello, se sancionó, en 2008, la ley 26.364 de “Prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas”. Desde aquel momento más de diez mil víctimas en todo el país fueron rescatadas y/o asistidas, según las últimas estadísticas del Ministerio de Justicia de la Nación. En la actualidad, aún existen miles de casos no denunciados.

El mecanismo más sencillo de denuncia es la línea telefónica 145, que funciona los 365 días del año, durante las 24 horas. Los llamados son atendidos por profesionales con formación en la temática de trata de personas. Se prevé un mecanismo de privacidad, a partir del cual se pueden dejar asentadas denuncias de forma anónima, siendo la justicia la responsable de investigar la existencia o no de delito. Esto es clave ya que la denuncia siempre conlleva cierto grado de temor por parte de quien la realiza.

Desde Aldeas Infantiles SOS trabajamos para el fortalecimiento de las capacidades de cuidado de las familias y el desarrollo de las comunidades. En tal sentido, promover el diálogo entre padres e hijos/as es fundamental y entendemos que, para prevenir situaciones de trata, la mejor herramienta es la información y la misma debe darse al interior de las familias, en las instituciones educativas, de salud, recreativas, religiosas, entre otras.

El Estado debe garantizar los recursos disponibles para la prevención, el tratamiento y la asistencia a las víctimas, así como también la firme condena a los culpables. Pero también, cada ciudadano debe asumir un compromiso activo con la denuncia ante la presunción de un delito de estas características.

La trata de personas conjuga la perversidad de la delincuencia con la inocencia de miles de mujeres y niños que aspiran a mejorar su calidad de vida. Es justamente en esta frágil intersección donde la ilegalidad se apropia de los deseos, aspiraciones y expectativas de miles de seres humanos a quienes se les priva del más esencial de sus derechos, la libertad.

 

Lic. María Celeste Jurado

Eikasía Comunicación Corporativa

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